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La séptima reforma educativa ya está aquí

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El Consejo de Ministros ha dado el visto bueno hoy a un Anteproyecto de Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa, o lo que es lo mismo, una reforma educativa que viene cargada de novedades como el refuerzo de las asignaturas básicas, la reducción de optativas y vías formativas o la implantación de evaluaciones unificadas a nivel nacional al final de las etapas no universitarias.

El objetivo de este anteproyecto no es otro que tratar de mejorar los resultados académicos de nuestros estudiantes, bastante desastrosos si los comparamos con sus homólogos europeos. El sistema actual tan sólo ha demostrado su capacidad para hacer fracasar a los más jóvenes y se ha convertido en una máquina de fabricación de personas poco cualificadas, algo lógico para los que lo vivimos desde dentro, pues la sostenibilidad del mismo es hoy por hoy incompatible con la calidad educativa.

Un sistema educativo sinónimo de fracaso

Según los últimos informes nacionales e internacionales sobre nuestro sistema educativo, nos encontramos con que a pesar de que el gasto público por alumno en la educación pública española alcanza los 10.094 dólares anuales (un 21 % por encima de la media de la UE y la OCDE) y de que el gasto público en educación se ha duplicado en la última década, los resultados son bochornosos si los comparamos con el resto del mundo:

  • La tasa de abandono escolar en España es del 26,5 %, el doble que la media europea.
  • Los NI-NI entre 15 y 29 años representan el 23,7 % en España.
  • Sólo el 65 % de la población española entre 25 y 34 años está titulada en educación secundaria, frente al 82 % de la OCDE.
  • El porcentaje de población entre 20 y 24 años que ha completado la educación superior en España ha disminuido en la última década, mientras aumentaba en el resto de Europa.

Las consecuencias inmediatas de este panorama tan desolador se traducen en una tasa de desempleo juvenil (entre 15 y 24 años) que afecta alrededor del 50 % de nuestros jóvenes, uno de los porcentajes más elevados de Europa. Semejante fiasco educativo debe ser reformado y el tiempo dirá si las reformas que se acaban de introducir conseguirán mejorar o no la calidad de nuestra enseñanza. Obvio es que necesarias eran, y mucho.

El nuevo proyecto educativo

De esta forma, las principales novedades que introduce el recién aprobado anteproyecto educativo son las siguientes:

  • Se implanta una prueba de evaluación en 3º de Primaria que tiene como objetivo detectar de forma precoz las dificultades en el aprendizaje. Error. En mi opinión, esas dificultades no se detectan con un simple examen, sino con el trabajo continuo y pedagógico de los docentes a lo largo de los años.
  • Se implanta también una evaluación al finalizar 6º de Primaria que solo servirá para comprobar el grado de adquisición de las competencias básicas por parte del alumnado. Innecesario, creo. Tras seis años cursando Primaria, las notas ya son un reflejo perfecto del buen hacer del alumnado.
  • Habrá una prueba de evaluación global al finalizar la ESO en el que el alumno tendrá que demostrar sus conocimientos previos si quiere que se le expida el título de Secundaria. Gran acierto: sólo de esta forma los IES dejarán de comportarse como máquinas expendedoras de títulos. Los alumnos tendrán que demostrar lo que han aprendido. Esto les servirá de motivación y la ESO dejará de funcionar como una guardería de adolescentes.
  • Se eliminan vías en Bachillerato. A partir de ahora sólo coexistirán ciencias e ingeniería, ciencias de la salud, humanidades, artes y ciencias sociales. Insuficiente. Yo habría apurado más y unificado las tres últimas en una sola modalidad con diferentes optativas para cada especialización. A esta edad los alumnos aún no tienen claro lo quieren estudiar y ofertar excesivas vías de Bachillerato sólo les cierra puertas a la hora de elegir una carrera universitaria en el futuro.
  • Se sustituye la PAU por una evaluación final de Bachillerato de ámbito nacional que ponderará el 40 %. Aquí se me presentan dudas que no se si algún lector podrá aclararme: ¿ámbito nacional? ¿La misma prueba en todo el país? Sin duda, sería un acierto acabar con el regionalismo imperante en la actualidad. No tenía ningún sentido que los temarios de selectividad en Andalucía o Cataluña fuesen diferentes. A ver en qué queda.
  • La Formación Profesional Básica pasará de un año a dos y se considerará educación básica, obligatoria y gratuita. Del mismo modo, se potencia la Formación Profesional de Grado Medio. Buena idea. En nuestro país hay un exceso de titulitis universitaria y siempre hemos dado de lado a otras opciones de cualificación profesional.

Consideraciones finales

Aunque sigo pensando que aún es pronto para mojarse en exceso sobre la nueva reforma educativa, lo cierto es que esta pedía un cambio a gritos. Ahora sólo queda esperar para comprobar si los resultados derivados de la misma son más satisfactorios que los actuales.

A mi juicio, eso sí, se han dejado atrás aspectos de verdadera relevancia como la modificación de los contenidos básicos en ciertas asignaturas de la Secundaria (les invito a que ojeen los libros de matemáticas de 1º a 4º de ESO y busquen las diferencias, si es que las hay), el refuerzo del papel de los docentes, actualmente desprestigiados por la sociedad, y la implantación de vías que fortalezcan el papel de las familias en la educación de sus hijos.

Más información | La Moncloa
En El Blog Salmón | La OCDE da un repaso a la educación española, Sí y no a los cambios en Educación Primaria y Secundaria, Profesor de secundaria: una profesión en crisis, ¿Tiene el sistema educativo español solución?
Imagen | Tulane Public Relations

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