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Grecia

El ex primer ministro griego, Yorgos Papandreou se encuentra en Nueva York dictando una serie de conferencias sobre la crisis griega, con declaraciones que han causado un cierto revuelo en Atenas. Las actividades son financiadas por diversas instituciones como Ivy League y la Universidad de Columbia, y forman parte de los seminarios de primavera.

De acuerdo a este informe de prensa, Papandreou recibe 30 mil dólares por las siete conferencias, y se encuentra alojado en un lujoso edificio de Nueva York donde su vecinos son Lady Gaga, Sarah Jessica Parker y Matt Damon. Esto ha generado muchos reclamos de la prensa helena dado que Papandreou, considerado uno de los responsables de la crisis que sacude a Grecia y Europa, vive una vida de grandes lujos mientras la quinta parte de los griegos han sido empujados a la pobreza por los planes de austeridad que impuso la Troika.


El ex primer ministro heleno que fue despojado de su cargo por Ángela Merkel para instalar en su lugar al ex chico de Goldman Sachs, Lucas Papademos, no vacila en trasladar parte de la culpa de la crisis a sus predecesores políticos, y a toda la clase política helena. En su narrativa de la crisis, Papandreou esboza lo que denomina “los tres grandes mitos de la crisis griega” y ofrece su visión para una Europa 2.0.

Los tres grandes mitos

El primer mito para Papandreu es que Grecia no necesita planes de austeridad, sino reformas institucionales. La necesidad de reformas ha sido una tarea pendiente desde los tiempos de la guerra fría, y la devastadora guerra civil que paralizó la economía y condujo a la brutal dictadura militar del período 1967-1974, generó retrasos en el desarrollo del país. Grecia nunca se sometió a un período de perestroika o glasnost, por tanto esa heridas abiertas a lo largo de todos los conflictos del siglo pasado aún no cicatrizan. Los lideres europeos de la instauración de la moneda única nunca mostraron interés en estos problemas sociales y solo se interesaron por los indicadores monetarios. Para el ex primer ministro griego, esta falta de reformas es la que mantiene profundamente arraigada a la corrupción en el país.

Grecia se encuentra en el lugar 94 del Índice de Percepción de la Corrupción 2012, junto a países como Moldavia, Djibouti, Colombia, India, Mongolia, Senegal y Benin. Su alto nivel de corrupción nunca fue un obstáculo para ingresar a la zona euro, demostrando que en los orígenes de la instauración de la moneda única se vulneraron muchos principios. Si Grecia hubiese avanzado en las reformas de transparencia internacional, hoy se ahorraría un 8 por ciento de su PIB anual por concepto de intereses y préstamos. Para Papandreu las medidas de austeridad no hacen nada para resolver el problema central de Grecia que es su alta corrupción.

El segundo mito para Papandreu es decir que la crisis es un problema griego y no un problema europeo. Papandreu señala que Grecia representa sólo el 2,5 por ciento del PIB de la Unión Europea y que su papel dentro de la economía europea es muy pequeño. De hecho, en su nivel más alto en 2008, el PIB de Grecia fue de 341 mil millones de dólares, menos de la décima parte del PIB de Alemania que fue de 3,6 billones de dólares. Las instituciones europeas podrían haber creado los eurobonos para evitar una crisis en toda la zona euro, y haber aumentado la cooperación entre los Estados europeos. La existencia de los eurobonos habría terminado la crisis en 2010. Sin embargo, en lugar de hacer frente a la crisis de manera rápida y eficiente, la UE ha estado atrapada en una batalla política sobre el papel de las instituciones europeas, enfrentando al sur de Europa con el norte de Europa, e imponiendo medidas de austeridad que han fracasado. Las estructuras en Europa necesitan ser modernizadas, y Grecia es sólo un precedente de los problemas más profundos que enfrenta Europa, sobre todo la zona euro.

El tercer mito para Papandreou es cuando se dice que “Grecia no ha cumplido sus compromisos”. El ex primer ministro defiende las acciones del gobierno griego para cumplir con sus compromisos regionales e internacionales durante su administración, haciendo hincapié en la reducción del déficit. También señaló que las restricciones a las profesiones reguladas se quitaron, y que el gobierno combatió los paraísos fiscales y el secreto bancario. Grecia fue nombrado el primer reformador de la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo, y el déficit en cuenta corriente es el más bajo desde que Grecia se unió al euro. Sin embargo, a pesar de estos avances, el desempleo se elevó al 27 por ciento en 2012 y el gobierno sigue saltando por encima de obstáculos para recaudar impuestos.

La idea de una nueva Europa

Después de cuestionar esos tres tópicos, Papandreou ofrece una visión de la Europa post crisis. Propone un nuevo “gran acuerdo” para los países europeos que incluyen la creación de eurobonos, una expansión del programa de intercambio de estudiantes Erasmus, un régimen de impuesto sobre el carbono y más condonación de la deuda. La crisis de la deuda soberana y las consiguientes medidas de austeridad, han destrozado la confianza del público en el proceso político en general, no sólo en el experimento europeo. Los disturbios y el surgimiento de grupos extremistas tanto de izquierda como de derecha, son las manifestaciones más evidentes de esta avería. Y dado que la violencia no va a proteger o fortalecer a los ciudadanos, lo que Grecia necesita es “una política de confianza” en lugar de “un discurso del miedo.”

Papandreu señala que los problemas de Grecia no se iniciaron el año 2008, sino que se arrastran durante décadas, y que los objetivos de detener la corrupción no se pueden alcanzar bebiendo ouzo, o bailando zorba. A continuación, una de las charlas de Papandreou en la Universidad de Columbia:

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