
Si la crisis económica que sacude a Europa se profundiza, ni siquiera China escapará a una desaceleración de su economía durante este año, como señala último informe del FMI. Los canales de contagio han comenzado a sentirse principalmente a través del comercio y con efectos en cadena a la demanda interna. En un escenario a la baja, el FMi estima que el crecimiento de China se reduciría en cerca de 4 puntos porcentuales, lo que indica que su riesgo ante la situación europea es fuerte y tangible.
El informe del FMI comienza destacando la fortaleza del gigante asiático, la ordenada reducción de su burbuja inmobiliaria, y el descenso de la inflación. Pero señala que su crecimiento puede reducirse significativamente si Europa entra en recesión, por la caída del comercio. El riesgo más significativo es la intensificación de los lazos de retroalimentación de las presiones de financiamiento en la zona del euro, tanto de deuda soberana como de deuda privada. Esto ha derivando en un prolongado proceso de desapalancamiento bancario, lo que está generando contracciones considerables en el crédito y el flujo de dinero en Europa, con la amenaza de expandirse a otros lugares.











