Sigue a

A raíz de las protestas del sector del carbón en España, Roger Senserrich, de Politikon, calificó a los mineros de mascotas de la izquierda, y critico la tendencia de la izquierda de ir coleccionando mascotas o fetiches. Sin embargo, el problema va más allá de apuntarse a determinadas banderas. Más que de mascotas ideológicas estamos hablando de escudos humanos fiscales.

Roger no es lo que se entiende por un liberal en España. Apoya a los demócratas estadounidenses, y específicamente a Obama (a Romney le ha sacudido en repetidos posts). Así que, a los ofendidos por su calificación de mascotas para los mineros, igual les reconforta ver como se señala a los emprendedores como fetiches. Y me temo que tiene razón en gran medida, aunque no profundiza suficientemente en ello. ¿A quñe viene esta afición de nuestros partidos políticos por apoyar a determinados colectivos?

Podemos empezar por hablar de algo tan interesante como la concentración de beneficios y la dispersión de costes. Os invito a ver el video con el que arrancaba el post, pero también este otro que inserto a continuación.

Prescindamos del disputado voto del señor contribuyente al que hace referencia Ben Powell para no entrar en debates sobre sistemas electorales, o sobre si eso es aplicable o no (ya veremos que se le puede dar una vuelta). Quedémonos con la esencia de lo que nos transmiten tanto él como Diana Thomas.Esos grupos organizados que hacen lobby con los políticos siempre juegan con dos bazas:

  • Lo que piden, en el conjunto del presupuesto público, no parece tan relevante, es una cantidad inferior a la de otros, su peso es escaso en el bolsillo del ciudadano. Ese es el argumento cuantitativo.
  • El cualitativo o emocional, que suele ser el de la justicia social, el de la pobreza, el hambre, la igualdad, la patria, la miseria o la música de fondo que a cada uno le apetezca.

Evidentemente, fetiche a fetiche, mascota a mascota, el coste agregado de todas estas reivindicaciones se dispara, por no hablar de que los fines del segundo punto suelen ser más que discutibles y tener consecuencias insospechadas y desagradables.

¿Y cómo son los políticos tan facilones? Pues porque a pesar de lo que manifiesta Ben Powell tienen distintos alicientes para escuchar esos cantos de sirena. El primero, y contra lo que piensa Powell, los votos. Romney, con la despiadada franqueza de los hombres norteamericanos de negocios lo tuvo claro, por mucho que le machacasen por no ser políticamente correcto. Y es que la mayoría de los votantes siempre esta a favor de subir los impuestos…a otros, especialmente cuando un alto porcentaje de los votantes dependen de las ayudas sociales.

Desarrollando este punto, y en función del sistema electoral, el estudio de concesiones financieras a determinados grupos, en determinados territorios, puede ser suficiente para hacer con la victoria. Creo que no es necesario que ponga ejemplos en España de cómo determinados territorios o segmentos sociales son especialmente mimados como graneros electorales.

Pero la adicción por el gasto público y la redistribución manu militari no se justifica únicamente por el acceso al poder. Dicha operación de exacción y trasvase de recursos, permite, justifica, ampara la creación de una estructura estatal de la que puedan vivir camadas de políticos, dinastías que en nada tienen que envidiar a la norcoreana (y todo ello por lo legal, sin entrar en los posibles casos de corrupción).

¿Cómo no van a adoptar mineros y emprendedores si les permiten justificar su acceso al cajón del dinero?, ¿cómo no hacerlo si eso les permite extender el manto intervencionista, la normativa ad hoc, en definitiva, ir más allá en sus cotas de poder? Se me hace difícil entender que un político profesional no sea intervencionista, es la lógica de las cosas.

No hay nada como leer el BOE cada mañana y encontrarse como esta España al borde del caos sigue regando con dinero público esos mundos de ultramar. Echadle un vistazo a las subvenciones aprobadas en el tercer trimestre por la Agencia Española de Cooperación para el Desarrollo. Y ahora que alguien le explique a aquellos contribuyentes fiscales o cotizantes de la seguridad social española como es posible que el Estado tenga dinero para esto y no para cumplir con los compromisos asumidos a cambio de tributos y cotizaciones impuestos coactivamente.

Es cierto que la Cooperación al Desarrollo se ha recortado frente a años precedentes, pero creo que sigue siendo una partida escandalosa. Como escandaloso es que buena parte de ese dinero esta encaminada a financiar directa o indirectamente estructuras funcionariales, políticas o de ongs. Hay Comunidades Autónomas y Ayuntamientos donde el grueso del presupuesto de Cooperación al Desarrollo son los sueldos del personal público. Y cualquiera que haya trabajado en una ONG sabe que un alto porcentaje de las subvenciones a proyectos financian sus propias estructuras.

Cabe preguntarse hasta que punto este riego de dinero público ha servido para recolocar a a luminarias de Occidente como Leire Pajin (Organización Panamericana de la Salud) o Bibiana Aido (ONU-Mujeres) en el presente, o Rodrigo Rato (Banco Mundial)en el pasado, o para que el gobernante de turno sea acogido en esos u otros foros entre aplausos.

Y es que, si eres político te trae a cuenta adoptar estas mascotas: estas criaturas traen un pan con jamón pata negra debajo del brazo.

PD: Un ejemplo la mar de gracioso de en que consideran nuestros líderes que es prioritario gastarse el dinero.

En El Blog Salmón | ¿Es exportable el modelo Marinaleda?, La triste realidad de las subvenciones

Los comentarios se han cerrado

Ordenar por:

18 comentarios