Rescatando al Capitalismo de su incendio

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Reserva Federal

Cuando el año 2002 Alan Greenspan invitó a Milton Friedman a la Fed para rendirle un homenaje por su 90 cumpleaños, el optimismo era inmenso: el sistema había logrado salir a flote pese a las sucesivas crisis y recesiones que lo habían sacudido. Hasta ese momento, todos los incendios producidos en las economías del planeta en los últimos 30 años, habían sido contenidos vía acción de la política monetaria: aumento de la tasa de interés y devaluación de la moneda local frente al dólar, o restricción de la oferta de dinero. Con ésto se apaciguaba la caldera del exceso de demanda, o un boom de sobreoferta articulando medidas para restablecer el equilibrio. Sabían que, además, contaban con un par de herramientas estratégicas.

Greenspan tenía muy en cuenta el libro publicado por Friedman en 1969 llamado The Optimum Quantity of Money, en la cual su autor da la receta para escapar a la deflación y a las trampas de liquidez que, en la visión de Friedman publicada en 1963 junto a Anna Schwartz, A Monetary History of United States, concurrieron al origen de la Gran Depresión de 1929. Según esta tesis, la Gran Depresión no fue originada por el mercado, sino que fue el resultado de una fuerte reducción (un tercera parte) en la oferta monetaria. Esto, por cierto fue un “error del gobierno”: el mercado no crea las crisis. Desde entonces, el paradigma acuñado fue que la política monetaria tenía la receta exclusiva para controlar las crisis con sus dos herramientas estratégicas.

Este par de herramientas estratégicas para neutralizar las crisis solo necesitaba de una buena tecnología: una imprenta para imprimir una gran cantidad de dólares a cero costo y un helicóptero para dar liquidez inmediata a individuos y empresas. Con esto, se resuelve el problema según la teoría de Friedman. El ejemplo de “tirar la plata desde un helicóptero” es lo que hemos visto estos últimos meses con las fuertes inyecciones de liquidez propinadas por Ben Bernanke para paliar la crisis. Tras el caos desatado por la quiebra de Lehman Brothers la banca se ha lanzado en picada a chantajear al gobierno de Bush con el pánico sistémico de una banca “demasiado grande para caer” (too big to fail) y el gobierno see vio obligado a inyectar 85 mil millones de dólares a la aseguradora AIG y los bancos centrales de Europa, Estados Unidos, Reino Unido y Japón replicaron inyectando 224.000 millones de euros en dos días para salvar a sus bancos. La banca tiene del cuello a los gobiernos con el pretexto del pánico y el miedo sistémico. Por cierto, en este punto hay varios cuestionamientos que resaltar.

La teoría monetarista de Friedman está inspirada en las leyes físicas de Bernoulli para su ley de gases. De esta manera, el flujo monetario puede ser fácilmente regulable a través de la presión (vía tasa de interés) o su flujo (liquidez). Si alguno de estos elementos falla y provoca una insuficiencia de pagos sólo hay que inyectar más liquidez al sistema para que éste fluya y siga su funcionamiento. Esto, sólo en casos extremos de falla, pues no hay indicios de que el mercado pueda entrar en colapso dado que es capaz de autorregularse a sí mismo. De acuerdo a esta teoría, fenómenos como deflación o trampa de liquidez son una ridícula invención de John Maynard Keynes; eso es algo que no existe en la economía real.

La simplificación del modelo monetarista que predomina en todas las economías avanzadas, es sorprendente. Pretende regular el flujo de la cantidad de dinero con la tasa de interés sin detectar que en esa instancia está el germen que crea las presiones especulativas que inflaman el combustible y provocan un colapso mayor. Por eso también la contradicción de intereses entre partidarios de esta misma tendencia a propósito de los planes de rescate de Paulson y Bernanke. Según Anna Schwartz (co-autora de A Monetary History of United States), en entrevista a sus 92 años por The Wall Street Journal, “Bernanke debió dejar caer a los especuladores fraudulentos para que tuvieran su lección”, tesis que también fue defendida por Gary Becker. Para estos autores la actual crisis es solo un evento menor dentro de las tantas crisis financieras de los últimos años. ¿Por qué Paulson y Bernanke piensan distinto?

De esta postura viene la negativa de muchos partidarios de Bush por abortar el plan de rescate propuesto por la Fed y el Tesoro de los Estados Unidos: “hay que sacar a los ladrones”. Sin embargo, son tantos los cabos sueltos y es tal la complejidad del sistema financiero mundial, que al principal Banco Central del mundo no le ha quedado otra alternativa para evitar el colapso. El shock provocado por la quiebra de Lehman Brothers ha tenido un impacto global y mucho mayor a todo lo previsto. Por eso que las teorías del laissez-faire, la Ley de Say, el Equilibrio Walrasiano y las expectativas racionales que cimentaron las bases de la teoría monetaria, están bajo sospecha. Toda la corriente del pensamiento económico tradicional de que lo más sano es dejar al mercado a su libre arbitrio está bajo sospecha: siempre habrá algunos que sabrán tomar ventajas y aprovecharse de “la furia del mercado” para obtener jugosos beneficios.

Imagen | NCinDC
Video | Tirando la plata con helicóptero

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