El desempleo mundial está en el nivel más alto de la historia, según la OIT

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La Organización Internacional del Trabajo (OIT) señaló que el mercado laboral en el mundo permanece hundido, con un récord de 205 millones de desempleados, y marcando por tercer año consecutivo su nivel más alto de la historia. Pese al repunte del crecimiento económico en ciertos sectores, el número oficial de desempleados permaneció en 205 millones en 2010. Es una recuperación sin empleo, y por eso la OIT, en su Global Employment Treds 2011 sostuvo que la presunta reactivación económica global carece de impacto en esta esfera.

Aunque muchos países han comenzado a vivir la reactivación, las variaciones en el desempleo son exasperantemente insignificantes tanto en términos absolutos como relativos. La gráfica para el desempleo de Estados Unidos así lo demuestra. De acuerdo al informe de la OIT, el índice de desocupación global fue de 6,3 por ciento en 2009, de 6,2% al año siguiente, y en 2011 será de 6,1%, equivalente a 203,3 millones de personas sin trabajo. Este será el tercer año consecutivo con más de 200 millones de individuos oficialmente sin empleo.


La OIT indicó que los más afectados son los países industrializados, donde vive más de la mitad de las personas que perdieron su empleo desde 2007, aún cuando representan apenas el 15 por ciento de la mano de obra mundial. Sin embargo, en algunas naciones emergentes o en desarrollo, como Brasil, Kazajistán y Tailandia, el índice de desocupación retornó a las cotas anteriores a la crisis.

Juan Somavía, director general de la OIT, sostuvo que pese a la fuerte diferenciación de la recuperación de los mercados laborales en el planeta, los tremendos costos humanos de la recesión siguen presentes. La crisis estancó la posibilidad de conseguir empleos estables, pues hay en todo el mundo mil 530 millones de seres con un empleo vulnerable o temporal. La ocupación vulnerable ha permanecido en ese nivel desde 2008, contrariamente a la paulatina y significativa tendencia a su reducción en los años previos al inicio de la crisis.

El desempleo juvenil, que ha sido el elemento desencadenante de estallidos sociales en Grecia y Túnez, tiene una evolución igualmente desalentadora. El número de personas de edades comprendidas entre 15 y 24 años que buscan activamente trabajo tuvo una ligera reducción de 79,6 millones a 77,7 millones de personas, con una tasa de 12,6% de desempleo.

En algunos países, la situación es aún más grave, con un desempleo juvenil del 40%, mientras que los jóvenes en el sudeste de Asia y el Pacífico tienen 4,7 veces más probabilidades de estar desempleados que los adultos. Una de las causas fundamentales de la revolución en Túnez fue el malestar causado por tener un número creciente de jóvenes sin empleo: la OIT estima que en el norte de África el 23,6% de jóvenes económicamente activos estaban desempleados en 2010 .

Si los altos niveles de desempleo son un dolor de cabeza en tiempos normales, no cuesta imaginar lo que puede llegar a ser en estos tiempos que no tienen nada de normales. Las grandes cantidades de dinero público empleada para rescatar a los bancos, muestra ahora su efecto boomerang con los cuantiosos recortes de gastos y el aumento de los impuestos. Las bajas tasas de interés y la flexibilización cuantitativa tienen a los mercados en la euforia especulativa con el fuerte aumento en el precio de los productos básicos.

Mientras una pequeña porción del mundo ha emergido de la crisis con mejor bienestar que antes, la gran mayoría de la población mundial lucha frente a las escasas perspectivas laborales, el aumento de los precios de los bienes esenciales, y los fuertes recortes presupuestarios que empeoran su calidad de vida. El mundo está entrando en una zona altamente explosiva.

Imagen | Calculated Risk

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