La extraña separación entre trabajador y empresario

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Algo que me extraña excesivamente es la distancia que hay al hablar entre trabajadores y empresarios. No es que no la haya, que la hay en muchísimos aspectos, pero muchas veces cuando se oye hablar por la calle o en prácticamente cualquier lugar se llega a un momento en que se les trata como si fueran dos especies completamente distintas. Las hormigas y las abejas, perros y gatos, etc.

Lo cual no tendría nada malo sino fuera por la permeabilidad que hay entre ambos grupos, que no es muy alta, pero existe. Muchos empresarios fueron trabajadores en otra época y viceversa. Hay gente que tuvo una empresa, la cerró y ahora es un asalariado más.

Obviamente hay negocios en los que las barreras de entrada no permiten que el trabajador se convierta en empresario, o al menos no para la inmensa mayoría de los trabajadores. El director de nuestra sucursal no puede poner un banco dadas las altas cantidades de dinero que se necesitan.

También están las barreras de conocimiento del mercado, (el trabajador no controla los conocimientos necesarios para llevar el negocio), las barreras de propiedad intelectual, etc.

Pero también hay sectores, incluidos muchos los que requieren trabajo cualificado, en los que las barreras de entrada para los profesionales que quieran convertirse en empresarios no son insalvables.

Por último de muestra un botón, un antiguo compañero de instituto al no encontrar empresa para hacer prácticas montó una junior empresa con amigos bajo la tutela de la universidad. No sé como le fue exactamente, pero creo que la experiencia le fue mejor que algunas personas que en sus prácticas estuvieron haciendo recados o indicando direcciones en un puesto de turismo.

Imagen | Y-J, Flickr

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