Tras acabar con el sistema público de pensiones ahora van a por el privado (y II)

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En el primer post de esta doble entrega planteaba la tesis de que los políticos, después de haberse cargado el sistema público de pensiones, iban a por las pensiones privadas. En este segundo primero vamos a centrarnos en la manida excusa de la escasa rentabilidad de las pensiones privadas, que es una excusa que algunos enarbolan con frecuencia, y luego trataré de explicarestán estudiando estudiando acceder a esas pensiones privadas.

Pero antes que nada me gustaría dejar claro algo. Todo esto no sería posible sin la pasividad de la ciudadanía ni la colaboración entusiasta de muchos en el sector financiero. ¿Motivos de las mismas? Que ellos lo expliquen, pero creo que una vez más queda claro que las empresas sueñan con Estados intervencionistas.

Rentabilidades de los planes: la grieta en el muro

En el post anterior os colgué un estudio del IESE, de los profesores Fernández y Bermejo, que aunque algo antiguo puede servirnos de referencia a la hora de criticar la rentabilidad de los planes de pensiones en España. Su razonamiento es que la mayoría de los planes, en el largo plazo no baten la rentabilidad del bono español a 10 años.

Comparto buena parte de su cuestionamiento a los sistemas de gestión activa, a la labor por la que se supone que se paga a los gestores. Disiento en alguna medida respecto a la preponderancia de planes de renta fija a corto para personas con un horizonte de jubilación a largo, en la medida en que la educación financiera de los particulares es mínima, y lo que desean los gestores y su redes comerciales evitar problemas, sabiendo que en España el concepto de la inflación es desconocido por la inmensa mayoría de la población así como el de la duración de la renta fija, y el impacto de los tipos de interés sobre la valoración de los activos.

Ignoran igualmente que no todo el mundo puede invertir directamente en renta fija, ni otras ventajas como la inembargabilidad de los planes de pensiones, o la ausencia de impacto fiscal al cambiar de estrategia de inversión-.

Además los autores olvidan que es difícil, muy difícil que los gestores puedan batir o acercarse a determinados indices o benchmarks. ¿Motivos?, variados. Pensemos en que la propia normativa apuesta por la diversificación, por evitar concentraciones, primando (teóricamente) la seguridad sobre la rentabilidad. En algunos casos eso significaba que no se podía replicar adecuadamente los indices, y sólo recientemente a través de derivados, los planes han podido acceder a esas replicas.

Pero insisto, la rentabilidad no es la que debiera, podría haber mejores registros, y las limitaciones normativas no son el único problema. Hay falta de competencia, favorecida por una escasa cultura financiera, y un mercado que está lejos de ser, en volumen, lo que debiera dado la población española y su nivel económico. Por otro lado, y siendo peor, nada muy distinto de lo que ocurre en otras instituciones de inversión colectiva, como los fondos.

Lo que me sorprende es que sean los defensores de las pensiones públicas los primeros que se rasgan las vestiduras. ¿Cuál es la rentabilidad de su sistema público de pensiones? No hay rentabilidad debido a que no hay capitalización. Ninguna. ¿Cómo se pueden atrever a hablar de rentabilidad los defensores de un sistema en el que los contribuyentes son puros súbditos? Cuando hablan de perdidas en algunos planes de pensiones, ¿no se les cae la cara de vergüenza ante los constantes recortes que han sufrido las pensiones públicas desde los primeros Gobiernos del PSOE en España? Su sistema no aguanta la prueba del algodón.

Lo curioso es que dicho argumento ha sido ya usado en otras latitudes para esquilmar a aquellos que tenían una pensión privada.

Método I: ya te lo guardo yo, que estos no saben

Entre los grandes logros económicos del modelo K que comentamos, ya figuraba en el 2008 haber dado un golpe de 30.000 millones de euros, nacionalizando las pensiones privadas de los argentinos. Esos 30.000 millones (y los empleados que los administraban) eran integrados en el sistema público de pensiones, un sistema de reparto, frente al sistema privado de capitalización que desde el 94 gestionaban las AFJP.

¿La excusas? Que la crisis subprime había causado perdidas en estos fondos, y que la única voluntad del Gobierno argentino era garantizar las pensiones de sus contribuyentes. Así que a la buchaca pública, y circulen que aquí no ha pasado nada. Todos iguales como hermanos dentro del gran sistema de reparto, que es eso de buscarse la vida cada uno por su lado.

Creo recordar que los demócratas preguntaban socarronamente desde los spots televisivos si Vd. le compraría un coche usado a Nixon. Yo me pregunto si alguien confiaría sus pensiones, su patrimonio a Cristina Kirchner. Yo no desde luego, lo que si haría es encargarle que se lo arrebatase a un tercero para dármelo, algo en lo que parece ser una experta.

Hoy por hoy Argentina se enfrenta a una inflación disparada, a un gasto público rampante, a una depreciación de su divisa que el Gobierno se niega a reconocer y de la que pretende hacer negocio mediante el cepo cambiario. Seguramente los argentinos cuyas pensiones fueron garantizados por la gobernanta de la Pampa tengan dudas sobre la bondad y finalidad de la intervención.

Método II: donde dije digo, digo Diego

El anterior método es rápido, efectivo y da mucho subidón a aquellos grupos políticos que apuestan por el saqueo desde las instituciones. Pero es poco elegante, demasiado obvio, y quizás para la vieja Europa no convenga. Así que se pueden estudiar otras vías. Por ejemplo la fiscal, que es algo que se empieza a explorar en España.

En España las aportaciones a pensiones privadas, hasta determinado limite, minoran la base imponible, o lo que es lo mismo, no se deben pagar impuestos por los ingresos que hayamos obtenido y que usemos para capitalizar esos fondos. Pero cuando rescatas pagas igual que la nomina de todo hijo de vecino, por el capital que no pagaste en su día y por los rendimientos que hayas obtenido.

Es cierto que el palo fiscal puede aminorarse fraccionando los rescates para evitar la progresividad. Pero ello no deja de constatar que, el efecto fundamental es el de un diferimiento fiscal, un aplazamiento de pago de impuestos, en el que si somos inteligentes algo podremos rascar. O no.

Y es que si lo sacamos de golpe, a poco que sea relevante el capital ahorrado, seguramente paguemos más impuestos de lo que hayamos ahorrado. Hasta hace unos 5 años, esos rescates por la totalidad estaban exentos en un 40%, pero dicha bonificación fue eliminada (aunque se conserva para los capitales acumuladas hasta dicha reforma).

Dicho de otro modo, cada vez se paga más por los rescates de los planes de pensiones, cada vez el diferimiento fiscal resulta menos atractivo, y cada vez son mayores las tentaciones entre nuestros políticos (tontos) de eliminar las desgravaciones por aportación, y entre nuestros políticos (medio listos) de incrementar la fiscalidad de salida (nada como un buen bocado a la hora de rescatar los planes, en forma de retención jugosa)

Método III: tu ahorra, que yo invierto (o me lo gasto)

Tengo mis dudas de que el método II se lleve a cabo en España en toda su extensión posible, al menos no mientras los fondos de pensiones sigan siendo uno de los principales demandantes de renta fija. Tal y como comentaba en el post anterior, nada mejor que tomar prestado el dinero de los ahorradores, de común acuerdo con los gestores que les han confiado sus patrimonios.

En dicho sentido, no sería de extrañar que si las gestoras no colaborasen voluntariamente alguien, por supuesto en defensa de los intereses de los partícipes, de la paz mundial y de la memoria del payaso Fofó, reglamentase la necesidad de invertir en deuda pública una cuota significativa de los planes de pensiones.

No creo que lleguemos ahí, ya que somos gente civilizada, y estoy seguro que entre directores generales de la cosa pública y de las gestoras privadas habrá lugares de acuerdo. ¿Se me entiende?

Método IV: pasaba por aquí, vi una luz encendida….

Claro, lo malo de que algunos lean informes como los de INVERCO es que les da que pensar. Por ejemplo, ¿por qué el Estado puede ser beneficiario del ahorro privado en las pensiones y las (mis) empresas no? Recuperemos los rijosos coeficientes de inversión del franquismo, puro corporativismo.

Los empresarios vascos quieren su parte del botín: un 10% del patrimonio acumulado en las EPSVs, los equivalentes a los planes de pensiones en dicha Comunidad. Pretenden que el Gobierno vasco fije un coeficiente del 10% sobre el patrimonio de las EPSVs que deba nutrir un fondo destinado a la financiación de las pymes. ¿De cuánto hablamos? De 2.000 millones.

Es decir, estos señores pretenden que el Gobierno vasco meta la mano en las pensiones privadas de los ciudadanos y les suelten 2.000 millones, para suplir lo que nos les prestan ya las entidades financieras ni las administraciones públicas. ¿Cuánto tardarán sus homológos de más allá del Ebro en reclamar algo similar? Ya casí oigo la letanía de dame-argo.

Método V: contigo no, bicho

Otra opción preciosa, muy social y solidaria, es la que echa mano de las pensiones privadas de un modo indirecto. Digamos que Vd. ha sido un humilde ahorrador, que después de privaciones y desvelos ha juntado un pequeño capital en un plan de pensiones. Ha llegado el momento de la jubilación y de disfrutar del mismo. así cómo de la pensión pública por la que Vd. ha cotizado.

O no. No sería de extrañar que el día de mañana, para los más ahorradores en pensiones privadas, para aquellos que superen determinados umbrales de patrimonio, para esos que se consideran ricos desde las moquetas ministeriales, se determine que no tengan acceso a la pensión pública, que quedan excluidos de la misma en tanto en cuanto tienen medios para sufragarse una pensión privada. Y que sólo vuelvan a picar la puerta cuando carezcan de ellos, que otros tienen menos.

En definitiva, tocar la pensión privada mediante el hurto de la pública. ¿Es brillante? Dentro de unos años es posible que alguien aplique esta idea y no me paguen derechos de autor, es lo que tiene no llamarse Apple.

Tu, que ahorras pensando en el futuro, ¿estas desasosegado después de leer estos posts? Pues tienes razones para ello.

En El Blog Salmón | Tras acabar con el sistema público de pensiones ahora van a por el privado (I)

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