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La noche del ayer pudimos ver el regreso de Jordi Evolé y Salvados en La Sexta (programa que puedes ver íntegro aquí) con un tema que verdaderamente se las trae y del que ya hemos hablado en numerosas ocasiones en este blog: el fracaso de la educación en España. En una nueva lección de periodismo, Evolé sacó punta a las raíces de los principales problemas educativos que sufre nuestro país y para ello comparó nuestro sistema con el finlandés, sinónimo de éxito a nivel internacional.

Aunque a priori, el programa de ayer no nos aportó nada de lo que no hayamos hablado ya en estas páginas, sí que hay un aspecto esencial del mismo que creo que deberíamos repasar. En concreto, me llamó especialmente la atención el apaleamiento al que se está sometiendo a la educación privada y concertada por parte de determinados miembros de colectivos educativos públicos.

Así, el primer entrevistado del programa, Jurjo Torres, Catedrático en Didáctica y Organización Escolar por la Universidad de A Coruña, no tuvo ningún reparo en su intervención a la hora de hablar del “elitismo” existente en los centros educativos privados merced a los procesos de selección a los que someten a sus alumnos. Ignoro hasta qué punto este señor se muestra interesado en castigar a un sector empresarial que, ciertamente, campea en el mercado porque existe una demanda real del mismo.

En lo que yo sé, y me muevo profesionalmente por estos ambientes, un gran porcentaje de los colegios privados de este país funcionan como empresas que necesitan captar clientes (alumnos) para poder obtener resultados económicos satisfactorios al final de cada ejercicio. Esa criba del alumnado de la que habla Torres es más utópica que real y dudo que con la crisis económica vigente estos centros puedan permitirse el lujo de rechazar clientes.

No me gusta generalizar y soy consciente de que sí, que aún existen instituciones de relativo prestigio que sí pueden darse ese capricho, pero estas no son representativas del conjunto del sector. Al contrario de la idea apoyada en dogmas y defendida por muchos, cualquier padre de familia puede matricular a su hijo en prácticamente cualquier colegio privado que desee siempre y cuando pueda permitirse el lujo de pagar religiosamente las cuotas mensuales del mismo. El elitismo y los procesos de selección no se corresponden con la realidad, en la gran mayoría de los casos.

Como he señalado antes, la educación privada existe en nuestro país porque hay una demanda que la reclama, al igual que a los toros, al fútbol o al cine porno. En lugar de enjuiciarla y cargar sobre ella la ira de los males del sistema educativo español, más valdría aunar esfuerzos y caminar juntos en la misma dirección. Los problemas a los que ha de hacer frente la educación española para salir a flote son importantes y requerirán años de trabajo codo a codo con alumnos, familias y profesores. Estos problemas no se solucionarán hasta que no consigamos que todos y cada uno de los estratos de la sociedad se unan en pro de una educación útil, de calidad y con valores. El “y tú más” no nos llevará a ningún sitio.

En El Blog Salmón | ¿Por qué el sistema educativo español es un fracaso?, Un caballo de Troya en el sistema educativo español y El sistema educativo español hace aguas

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