Después de muchas manipulaciones y maniobras, el gobierno italiano consiguió entorpecer la operación de fusión acordada entre Abertis y Autostrade, las empresas española e italiana, respectivamente. Por razones difíciles de entender, parece que el gobierno italiano concluyó que la empresa italiana es una especie de campeón nacional de alimentación que se debe proteger.
Este caso es más interesante que lo que se suele ver cuando se alega que hay que proteger un campeón nacional de las garras del inversor extranjero. En este caso, los accionistas de la empresa italiana también batallaban contra su gobierno para que permita que la operación, decidida entre dos empresas privadas, no se entorpezca.
Los accionistas de la empresa italiana, mayoritariamente italianos, no solo no pedían protección de su gobierno, como suele pasar en estos casos, llegaron a denunciar a su gobierno para que no se meta.

Hace unas semanas, el Presidente del gobierno italiano, Romano Prodi, estuvo delante de las cámaras, acompañado por su homólogo español, y pronunció que su gobierno no entorpecía operaciones de empresas italianas por parte de empresas europeas.