En estos días de verano Hispanidad insiste con un tema que se viene escuchando desde hace tiempo. Me refiero a la posible venta de Seat por parte de Volkswagen. El grupo alemán no está nada satisfecho con la evolución de Seat, o al menos su máximo responsable, Piech. Las cifras no son buenas, lleva dos años en perdidas, desde el 2005. Dos años en los que el mercado ha crecido, y sin embargo Seat se ha hundido. Habría que recordarle al Sr. Piech su responsabilidad en el tema: la pobre gama de vehículos, su inadecuada clasificación dentro del grupo como marca deportiva, junto a Audi y Bentley, y la constante rotación de la alta dirección donde resulta difícil encontrar a alguien con una mínima implicación con el futuro de la firma española.
