Recordais cuando fijar el precio de tus productos era tan simple como añadir el margen de costumbre al coste y, con ese margen, se cubría los otros gastos y se generaba algo de beneficio. Muchos todavía lo hacen así.
Ahora parece que la ciencia de fijar precios demuestra que se tiene en cuenta mucha más psicología que estimaciones con la calculadora.
Resulta que el sonido de los precios impacta y mucho la percepción de si algo es barato o caro.
En el estudio comentado en el artículo de referencia, concluyen que precios que utilizan el sonido oo son mucho menos positivos que los que utilizan el sonido ee, y esta percepción tiene conclusiones muy concretas.
