Continúa la guerra entre los accionistas que controlan la empresa constructora española, Sacyr Vallehermoso, y la francesa, Eiffage.
La última batalla fue cuando la empresa francesa organizó su reunión anual de accionistas en París y los poderes decidieron suspender el derecho de los accionistas españoles, a Sacyr Vallehermoso y a los otros, porque decían que estaban compinchados.
Como parte de esta decisión, Eiffage llevó a Sacyr Vallehermoso a los tribunales para probar esto.
La Corte de Apelación de Versalles anunció su decisión, que los accionistas españoles estaban compinchados y, como consecuencia, la suma de sus acciones llevaba a este grupo por encima del máximo permitido antes de tener que lanzar una oferta pública de adquisición (OPA).
