
Grifols, la farmacéutica española, acaba de acordar la compra de su equivalente en Estados Unidos, Talecris. Con esta compra, la empresa resultante será una de las grandes en su negocio, el tercero en ese grande país, produciendo terapias de proteína derivadas de plasma sanguíneo, derivados de la sangre humana.
Tras la compra, la empresa resultante tendrá una facturación anual de 2.350 millones de euros, con el 58% proveniente de Estados Unidos, el 28% de Europa y el 14% del resto del mundo.
El precio de la compra, incluyendo la deuda que la nueva empresa asumirá, es de 3.300 millones de euros. Una parte se financiará a través de un crédito sindicado con plazo de 5/6 años con la participación de un número importante de bancos internacionales y la emisión de un bono para financiar otra parte.

Hace pocos días era Pfizer, la mayor empresa farmacéutica del mundo, la que anunciaba la reducción del 10% de su plantilla, diez mil empleos menos, debido según ellos al daño generado por los medicamentos genéricos y la pérdida de patentes. Pérdidas más que cuestionables, ya que la compañía duplicó sus resultados durante 2006. No se qué explicaciones van a darles a los despedidos.