
Muchas veces oimos a diario, mi casa vale X, tengo unos solares de lo mejorcito que podría vender por Y o mis inversiones en bolsa van como un verdadero tiro y les voy ganando Z. Esto equivale a las valoraciones patrimoniales de barra de taberna.
Tenemos la mala costumbre de valorar el patrimonio de la unidad familiar por el importe realizable o valor de mercado. Este valor de mercado se traduce en lo que nosotros creemos que valen nuestras propiedades si no cotizan, o en el valor de cotización si hablamos de productos financieros.
En este cóctel se combinan varios errores de cálculo que hacen vivir a las familias en la cresta de la ola, porque sólo se crea un falso sentimiento de riqueza irrealizable a corto plazo para muchos de los individuos.
