
Hace un par de días hablé de la barbaridad de que la empresa petrolera estatal Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA) patrocina a la escudería Williams F1, con coste total estimado para PDVSA durante los cinco años del contrato de hasta $345 millones. En varios comentarios se criticó el artículo ya que, en su opinión, la empresa tiene el dinero y la República Bolivariana de Venezuela, a través de sus dirigentes, tiene el derecho de decidir si este tipo de gasto entra dentro de los intereses estatales. Parece que se molestaron los que pensaron que no teníamos derecho de comentar contrario a las decisiones de un puñado de políticos en nombre de sus ciudadanos.
Lo increíble es que todavía se ven comentarios defendiendo el despilfarro y, aún más increíble, en un país donde hay tanta pobreza y tanta necesidad y eso para exaltar la grandeza del que lo malgasta. Para que quede claro, los dirigentes de Venezuela, incluso habiendo sido votado por los ciudadanos, no tienen el derecho, por lo menos el derecho moral, de malgastar millones de fondos del pueblo en lo que les antoja, cuando tantos ciudadanos de ese país siguen en pobreza y con menos desarrollo económico de la potencial en ese país tan rico en recursos naturales y humanos.

