
Con la lacra del paro se están detectando nuevas tendencias, unas más loables que otras que me están haciendo pensar que se puede llegar a una frivolización del paro y enfocar como negocio este problema, más que como un lastre importante para el desarrollo económico.
Las primeros que han puesto en marcha programas de marketing destinados a parados han sido las propias empresas, desde gigantes como Telefónica a pymes de cualquier población, ofreciendo campañas de fidelización o descuentos económicos. Perfecto, el marketing social vende y si de paso se cubren necesidades, chapeaú, pero lo que no veo tan claro es llegar al extremo de sortear puestos de trabajo.
