Después de las últimas reuniones en Bali para ver cómo los países iban a impulsar su implementación de la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción (UNCAC), vemos que poco o nada se ha avanzado.
Transparency International, con otros, han tachado los resultados de estas reuniones como un fracaso total, llevándonos a cuestionar el deseo real de los países de resolver este problema.
Entiendo que muchos líderes de los países pobres no quieran mucha implementación de esta Convención. Al final son ellos y sus amiguetes los que se benefician de las actividades corruptas y de los sobornos. También entiendo que los criminales quieran mantener la situación como está, así pueden continuar en sus caminos alegres de saltarse las leyes a su antojo.
