20 aniversario del crash del 87

No llega al nivel del asesinato de Kennedy, la llegada del hombre a la Luna o el ataque contra las Torres Gemelas del 11S. Al menos para el público en general. Pero para los actores de los mercados financieros, aquel 19 de octubre de 1987 tiene un significado similar: el día en que muchas cosas se tambalearon.
Aquel día, el índice Dow Jones cayó un 22,6% provocando un pánico a gran escala en los mercados financieros en todo el mundo, que reaccionaron con caídas de similares o mayores dimensiones. Una situación geopolítica complicada, la finalización de un periodo de expansión de la economía, las consiguientes luchas en términos macroeconómicos para defender las economías (afectando a tipos de cambio y tipos de interés) agravados por el sistema de trading de la época (hay quien dice que los sistemas automáticos de trading contribuyeron a agravar la crisis) confluyeron en un mismo día para provocar el crash.
Desde entonces hemos asistido a otros desvanecimientos del mercado que, a pesar de su importancia, no han llegado al nivel de aquel Lunes Negro: la explosión de la burbuja .com en marzo de 2001, los días posteriores al 11S, los “sustos” de los mercados asiáticos como los producidos en el pasado febrero, la reacción a la crisis de las hipotecas subprime en julio de este mismo año… todos son ejemplos de “mini-crashes”, aunque los expertos consideran que es difícil que se pueda llegar a producir otro de gran magnitud como el mencionado.
Y es que los mercados se han dotado de protecciones frente a sucesos similares, activando alarmas que, ante bruscas caídas de los índices, permiten echar el cierre de las transacciones lo cual ayuda a, cuando menos, serenar los ánimos. Y los bancos centrales han asumido más que nunca su papel tranquilizador de los mercados, por lo que ante situaciones similares ponen en marcha reacciones que contengan el potencial impacto que la crisis financiera pueda tener sobre la economía real.
Así pues, sería raro que las tendencias bajistas de los mercados se volviesen a concentrar de una forma tan significativa en un solo día como ocurrió ahora hace 20 años. Lo cual no quiere decir que estemos inmunizados ante un proceso de descensos continuados: pero en vez de días negros, tendremos que hablar de semanas negras, o de meses negros.
Vía | CNN Money
Foto | Terrapin Flyer
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[economy.blogs.ie.edu]20_anos_del_cr.php
No resulta muy difícil encontrar paralelismos entre la situación vivida hace hoy 20 años y la coyuntura actual. MarketWatch ha elaborado un especial sobre el aniversario en el que plantea una serie de cuestiones al respecto: ¿Las bolsas mundiales podrían despertarse una mañana y encontrarse de repente sin órdenes de compra? ¿Podría alguien en Oriente Próximo, donde las tensiones ya son bastante altas, hacer algo tan completamente inesperado que la gente salga huyendo del mercado? ¿O podría un mercado asiático sobrecalentado -por ejemplo, Shangai desplomarse y desatar una cascada de caídas a través de los sistemas informáticos de trading en futuros globales? Según este portal, “La respuesta es sí”.
El columnista de MarketWatch, Michael Kahn, ha elaborado una lista en la que se reflejan las principales similitudes entre la coyuntura vivida durante el crash de 1987 y la actual:
• Un presidente novato de la Reserva Federal
• Un presidente republicano en su segundo mandato bajando en popularidad
• Una bolsa fuerte
• Un dólar débil que alimenta un creciente déficit comercial con la mayor potencia asiática (entonces Japón, hoy China)
• Un petróleo disparado
• Tensiones en Oriente Próximo centradas en Irán e Irak
• Programas complejos de trading por ordenador
• Un mercado inmobiliario en grave crisis
• Problemas de crédito: ahorro y préstamos entonces, 'subprime' hoy
• Como anécdota, varias personalidades de 1987 están de nuevo en las noticias este año: Rudy Giuliani, Dan Rather y el ficticio Gordon Gekko de la película 'Wall Street' (la edición especial 20 aniversario ha sido lanzada ahora en DVD)
Sin embargo, a pesar de que hay tantas similitudes con 1987, este analista señala una gran diferencia: los tipos de interés están en mínimos de varios años y la inflación también es muy baja. Los analistas opinan que la economía está sana y que las empresas están en buena forma para seguir creciendo, con lo que a pesar del ambiente de incertidumbre, hoy por hoy, parece poco probable que se repita la situación vivida hace 20 años.
Existe otro punto de vista sobre las causas de tal fenómeno. El crash del 1987 parece que tuvo que ver más con el comportamiento de la naturaleza humana (lo que ya hemos denominado “efecto borrego” alimentado por el pánico), y los sistemas de trading automáticos que se estaban implementando que con algún fundamento real de la economía o a que el mercado de acciones estuviese terriblemente sobrevalorado. De hecho no hubo ninguna señal precisa que fuera el detonante de la crisis; se ha dicho que si hacía poco que la FED había subido los tipos de interés, o que el Congreso norteamericano podía emitir una ley que recortase los incentivos fiscales a la adquisición de las empresas, pero ninguno parece un motivo de peso para justificar semejante desbandada en tan corto periodo de precio.
Otros analistas expertos en la materia como Phil Roth opinan que un crash de tal magnitud es más plausible que se produzca en mercados emergentes como son la India y/o China que en economías ya consolidadas como las europeas o norteamericanas. La pregunta lógica que surge es la siguiente: Si así fuera, si por ejemplo China se viese inmersa en un crash bursátil, ¿ello no afectaría a la economía Estadounidense en particular y a la mundial en general?
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