Alemania comienza a aumentar los salarios para marcar diferencia con la periferia europea

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Alemania: los trabajadores ganan cada vez menos

¿Temores inflacionarios? Nada de eso. Aunque parezca extraño a la ortodoxia, varios sindicatos alemanes han comenzado a ganar importantes batallas salariales en las últimas semanas para comenzar a revertir la tendencia a la baja que los salarios alemanes han tenido desde el año 2000 que, como muestra la gráfica, tuvieron a nivel real un descenso de 7,4% en el período. A mediados de este mes se dio a conocer el aumento de 6,3% para los empleados públicos y este fin de semana los empleados de las compañías metalúrgicas de Alemania lograron pactar un incremento de 4,3%. El gobierno ha dado la bienvenida a estas alzas en los salarios, pues marca una clara diferencia con los países del sur europeo, y puede ayudar a impulsar la alicaída demanda.

El incremento salarial de 4,3% de los trabajadores metalúrgicos es el mayor en 20 años. Desde 1992 que el sector no disfrutaba de un aumento y el salario real fue siempre en descenso. Ahora todas las industrias de Alemania están en plan de aumentos salariales y el gobierno ve que no hay otra opción. La política restrictiva del gobierno alemán ocupa un rol importante en el establecimiento de los desequilibrios monetarios que reventaron con la crisis y provocaron el desastre de la periferia. Alemania es la oveja negra de la UE. Por eso, este fin de semana les toca el turno a los empleados de Deutsche Telekom, que negocian un incremento de 6,5%, sumándose al necesario reequilibrio monetario que debe vivir Europa. Y el gobierno de Angela Merkel no se ha restado a esta experiencia que hasta el año pasado era impensable: a mediados de mes otorgó un aumento de 5,7% para sus miembros: Con esto, el salario de Angela Merkel llegó a 220.000 euros al año y el de los ministros a 180.000 euros al año, salarios que se mantenían estancados desde el año 2000.

Reivindicaciones salariales y participación en el crecimiento

Tras la violencia con que estalló la crisis el año 2008, y el derrumbe de las exportaciones de Alemania (al igual que en China y Japón), los sindicatos germanos tuvieron reivindicaciones salariales muy moderadas y por debajo de la inflación. Ahora los trabajadores dicen que han cumplido con su parte y exigen su participación en el crecimiento alemán, idea a la que el ministro Wolfgang Schäuble ha expresado todo su apoyo. Con esto se pueden instalar los equilibrios monetarios reales en la eurozona, dado que el objetivo es aumentar en forma significativa los salarios reales de los países más ricos, para contrarrestar la fuerte desaceleración que golpea a los países más débiles. Si los alemanes tienen más dinero para gastar en sus vacaciones en España o Grecia, pueden ayudar a la reactivación de estos países que viven un proceso inverso: la caída de los salarios.

En esta operación, Wolfgang Schäuble logró torcer la mano al Bundesbank, el banco central de Alemania que siempre ve en todo aumento salarial, el estallido de la inflación. Como ahora la inflación está en retirada y el petróleo sube por otras razones, al igual que el transporte público, y no porque aumenten los salarios, Alemania quiere torcer la mano a la crisis por esta vía. Como siempre, se lucha contra el tiempo. ¿Alcanzará el incremento del gasto alemán a equilibrar la fuerte contracción de la periferia europea? Lo cierto es que esta es la nueva estrategia germana para ganar tiempo y prolongar la vida en el euro a países como Grecia, y los otros vecinos en peligro.

Esta nueva estrategia busca reinstalar los equilibrios monetarios sobre la marcha, permitiendo que se mejoren los salarios a quienes lo merecen (como los alemanes) y que se hundan los salarios de los países más débiles y menos competitivos. A modo de ejemplo, los trabajadores griegos ganan hoy una cuarta parte menos que hace un año. El ingreso neto, después de deducir los impuestos y otros cargos, se sitúa hoy en 13.167 euros por año, un descenso del 24% en comparación al año pasado, y de un 45% con respecto al año 2008.

Así y todo, los griegos están aún muy por delante de los trabajadores de Bulgaria y Rumanía, los más rezagados de Europa. El salario neto de estos países se ubica actualmente en 2.772 y 3.594 euros por año, respectivamente. Le siguen los trabajadores de Lituania y Hungría, que reciben menos de 5.000 euros por año. A su vez, los que reciben salarios más elevados son los trabajadores de Luxemburgo (34.066 euros por año), seguidos por los daneses (28.997 euros por año), Irlanda (28.164 euros por año) y Holanda con 28.004 euros anuales.

En El Blog Salmón | En Alemania aumenta el trabajo precario y persisten los bajos salarios, Un diagrama de flujo de la crisis del euro
Imagen | FAZ

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