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El discurso del Ministro de Finanzas del viernes dentro de la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Ministros, resumida por Alejandro, me recordó al doublespeak del libro de George Orwell, 1984, donde la verdad es la que dice el Gran Hermano y si repites una mentira muchas veces se convierte en la verdad. Cuando hablan los políticos me llevo esta sensación bastantes veces.

Esta vez me vino la sensación cuando el Ministro quería minimizar la importancia de la intervención del Estado mientras explicaba las nuevas exigencias hacia los bancos para aumentar las coberturas de capital para sus activos inmobiliarios. El Ministro declaró contundentemente que, si cuando están incrementando su capital los bancos necesitan ayudas, estas ayudas se harán efectivas prioritariamente a través de los CoCos, los bonos convertibles contingentes. Lo que llamó la atención es lo que dijo a continuación.

El Ministro dice con repetición que estas ayudas…:

no suponen ningún tipo de ayuda pública a las entidades y no supone ningún tipo de ayuda pública a las entidades porque estos instrumentos exigirán un tipo de interés muy superior al que en este momento el Tesoro está pagando para el mismo plazo

Parece que se le tiene que recordar al Sr. Ministro que, en el sistema capitalista, el papel del gobierno es mantener las reglas de actuación y dejar al mercado suministrar servicios y sólo eso. En el sistema capitalista, el mercado, las empresas y los bancos son del ámbito privado y sus actividades son financiadas por el sector privado. Como ya he dicho más de una vez, si una empresa o banco necesita capital, que acuda al mercado privado en búsqueda el capital que necesita y, si cuando acude al mercado privado no puede conseguir el capital que necesita a cualquier precio, la empresa o el banco ha fracasado y debe cerrar o venderse…eso si, si alguien quiere comprarle.

En el momento de que una empresa o un banco tiene que acudir a las ayudas del gobierno, en el nivel que sea y al tipo que sea, ha fracasado y los accionistas han tirado la toalla, es decir, el valor de sus acciones deberá ser cero. No ha fracasado un poco o un porcentaje, ha fracasado totalmente. Si el gobierno accede a invertir fondos estatales en esa empresa o en ese banco, primero debe tomar la totalidad del capital.

Se entiende que en uno de sus anteriores trabajos, como consejero asesor para Europa de Lehman Brothers y director de la filial de este banco en España y Portugal, eso si, hasta la quiebra de Lehman Brothers en 2008, la posibilidad de tomar dinero al 5% y prestarlo al 10% es un buen negocio y esto es el negocio que propone para el Estado, supongo que para ayudar al déficit.

Hay dos problemas con seguir este camino, primero, el Estado no debe estar entrando en el mercado privado para competir con los entes privados, ni en el negocio financiero ni en ninguno. Segundo, si el mercado privado no quiere prestar a un banco, esta entidad ha fracasado y cualquier entrada del Estado para ayudar debe empezar por tomar la totalidad del capital. Los accionistas intentaron triunfar en su iniciativa empresarial y resultó en un fracaso.

En el sistema capitalista, cuando una iniciativa empresarial fracasa se vende o se cierra y los accionistas pierden, lo que no pasa cuando esta iniciativa empresarial fracasa es que el Estado entre para salvarles de los líos, incluso prestando con beneficio. Si el mejor camino no es el cierre, el beneficio vendrá cuando el Estado tome todas las acciones, cambie los consejeros y los altos directivos y, cuando se estabilice la situación, venda las acciones en el mercado.

En El Blog Salmón | Nueva reforma del sistema financiero, ¿será la última? y Carta abierta al ministro de Guindos sobre Bankia
Más información | Escuchar el discurso detallado del Ministro de Finanzas

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