¿Por cuánto tiempo pueden el BCE y la Fed seguir apuntalando al actual sistema financiero?

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A cuatro años del estallido de la crisis subprime en Estados Unidos, que desencadenó la actual crisis financiera, tanto la Fed como el BCE se han convertido en los prestamistas de última instancia de la banca. Tras la quiebra de Lehman, hace tres años, la Reserva Federal de Estados Unidos ha entregado en secreto 16 billones de dólares a la banca europea y estadounidense, y hoy estas instituciones se han hecho completamente adictas a las inyecciones de la Fed y el BCE. Este es un mecanismo que trasgrede los propios principios del BCE, pero que el BCE los ejecuta para mantener a la banca a flote; total, al otro lado del Atlántico, la Fed hace exactamente lo mismo. El problema es ¿Cuánto tiempo puede mantenerse esta situación?

De hecho, la mitad de los 30 principales deudores en el marco del programa original de la Fed fueron los bancos europeos. Algunas de las instituciones que tomaron recursos de la Fed son el británico Royal Bank of Scotland, con 541.000 millones de dólares, el suizo Credit Suisse Group, que tomó 262.800 millones de dólares y el alemán Deutsche Bank, al que la Fed prestó 354.000 millones de dólares. Con posterioridad, la Fed defendió estas acciones, argumentando que fue para repeler una posible catástrofe al estilo de la de 1929.

El Banco Central Europeo ha mantenido la misma tónica comprando en secreto miles de millones de activos riesgosos (o basura tóxica) a modo de ayuda colateral para los bancos privados que luchan por mantenerse a flote. Dada la inestabilidad de los mercados y al hecho de que los bancos no se están prestando entre ellos (por las sospechas en la credibilidad de sus balances) y porque están cada vez más nerviosos por desconocer qué bancos están expuestos, estamos en una situación en que ningún banco presta a otro banco... Se teme, tal como ocurre en el juego de las sillas musicales, que la música se detendrá en cualquier momento y se pueden quedar con las manos vacías. Por eso las quiebras bancarias han sido cuantiosas, y los despidos de personal también. Como señalo en este post, la banca programa para los próximos meses más de un millón de despidos.

No sólo los bancos privados pudieron disfrutar de los préstamos de la Fed. También lo hicieron las grandes corporaciones y los bancos centrales a través de líneas de swap. Los préstamos por esta vía incluyen a los bancos centrales de Australia, Dinamarca, Inglaterra, Japón, México, Noruega, Corea del Sur, Suecia y Suiza. Los fondos de pensiones en Suecia y Japón también se beneficiaron de este programa de ayuda de la Reserva Federal que operó en secreto y a espaldas del gobierno. El monto llega a 16 billones de dólares, y puede consutarse aquí la versión completa de la Fed.

Entre los mayores bancos privados del mundo que buscaron la ayuda de la Fed en medio de la crisis, se cuentan el británico Barclays, el francés Société Générale, los suizos UBS y Credit Suisse, el belga Dexia, los alemanes Bayerische, Deutsche Bank y Dresdner Bank. El gigante de seguros American International Group es el ejemplo más notorio de este fenómeno. De los 182.000 millones dólares que AIG recibió a través del programa TARP, 61.600 millones los derivó a empresas extranjeras. En total, 87 instituciones financieras se beneficiaron del rescate de AIG, de las cuales 43 eran europeas. Los bancos en Francia, Alemania, Canadá, Gran Bretaña y Suiza recibieron dinero de los contribuyentes de Estados Unidos a través de AIG.

El BCE no se ha quedado atrás y también ha desarrollado numerosas inyecciones de liquidez a la banca privada, a modo de anticipo de los 440 mil millones de euros del Fondo de Estabilización que estará disponible el año 2013. La idea de crear un Fondo de Estabilización en medio de la crisis es algo que se critica a la UE… si no fue capaz de crearlo en el período de las vacas gordas, menos puede generar ahorro en las vacas flacas.

Esto demuestra que las políticas del BCE han sido procíclicas y han potenciado el ciclo económico: estimulándolo aún más en los períodos de expansión y burbuja, y contrayéndolo violentamente en los períodos de crisis por la vía de los recortes y ajustes presupuestarios. Esta es una política diametralmente opuesta a la que se debería realizar para amortiguar el ciclo económico. La historia indicaba que hay que contraer y reducir la expansión en los períodos de auge y, a su vez, liberar y expandir en los períodos de crisis. Pero esta receta fue considerada obsoleta por la corriente que argumentó tener el control del ciclo económico, y señaló que era absurdo pensar en un control externo dado que los más sano era la autorregulación. Ahora vemos los resultados.

Las políticas del BCE, con su imperativo único de las metas de inflación, desplazaron todos los otros objetivos como las metas de crecimiento o de empleo. De esta forma, las metas de inflación se convirtieron en la única variable a tomar en cuenta por el BCE, y ya sabemos Quien ganó con las metas de inflación. Ahora, en concreto, los bancos centrales se han quedado sin herramientas de política dado que han agotado todo su instrumental teórico y lo único que les queda es la inyección de más y más dinero fresco como si el solo dinero pusiera en marcha a la economía. Y no hay tal.

Lo imperdonable es que mientras el BCE sigue asfixiando a la economía real por la vía de los ajustes, recortes presupuestarios y planes de austeridad, inyecta cuantiosos recursos a la banca para mantener a flote a un sistema que se cae a pedazos. Se le sustraen recursos a la economía real, que es la que genera empleo y da vida al sistema financiero (la salud del sistema financiero está, principalmente, en la actividad real de la economía), para dárselos a la banca que nos metió en este lío. Es el mundo al revés.

Y el problema continúa porque los bancos no hacen nada productivo con el dinero que reciben, sólo tapar sus grandiosos agujeros. Para hacerlo productivo, los bancos deben ponerlo en circulación junto a las empresas que producen, y eso es justamente lo que no están haciendo. Una de las razones que ha llevado a reducir las proyecciones de crecimiento para la zona euro a 0,5% para el próximo año (lejos del pronostico de 1,2% previsto anteriormente) es el estancamiento de la economía real provocado por un sistema financiero enfermo. La banca dejó de cumplir su rol en el empuje de la economía real por hacerse adicta al dinero fácil de los fraudes y las apuestas de casino. Esta es la razón por la que el actual sistema financiero está pronto a morir de obsolescencia. Aunque en verdad ya está muerto y la Fed y el BCE lo mantienen artificialmente conectado, solo para mantener las apariencias.

En El Blog Salmón | Colapsa la banca mundial y el sistema se va a pique antes de lo previsto
Más información | Reporte de laFed

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