Prima de riesgo acerca a España al peligro de la exclusión financiera

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CDS España 16042012

La prima de riesgo española superó ayer la barrera de los 500 puntos alcanzando un máximo histórico desde la existencia del euro. La crisis griega y la creciente posibilidad de que el país heleno abandone la moneda única, ha despertado todo tipo de demonios mitológicos que pensábamos olvidados. A estas alturas no se sabe si la UE teme más a la salida helena del euro, o al probable éxito que pueda tener Grecia en su retorno al dracma, superado el shock de ese quiebre que puede durar entre 6 y 12 meses. La salida tiene la ventaja de un calendario conocido tras las experiencias de Islandia y Argentina. La permanencia, el castigo a una pesadilla interminable como la que sufren los griegos desde hace tres años. El euro se ha convertido en una verdadera prisión.

Y esta prisión es la que mantiene a España en el tira y afloja de su dependencia al euro. Cada vez los castigos son mayores y la solidaridad europea solo ha existido para la banca, los verdaderos dueños de la moneda única que estuvieron siempre presentes, como grandes amigos, en los momentos de la euforia y el despilfarro, pero que a la hora de pagar la cuenta brillan por su ausencia. El dato duro y real, es que España se enfrenta al peligro de ser excluída de los mercados financieros dado que el nerviosismo de los “inversionistas” se ha disparado a las nubes en una tendencia muy clara.

La prima de riesgo no ha parado de crecer y ayer se empinó sobre los 500 puntos (ver gráfica) advirtiendo de los nuevos peligros. Para los lectores de este blog hay que advertir que los 500 puntos marcaron la linea del rescate de Grecia, los 517 puntos el rescate de Portugal, y los 544 puntos el rescate de Irlanda (ver nota de El País). ¿Cuál será el nivel que la UE ha pensado para el rescate de España? Hace solo seis meses el rescate de España era una idea ridícula. E incluso hasta hace pocos días, como declararon Wolfgang Schauble y el ministro De Guindos era algo que “no está dentro de las posibilidades reales”.

Lo cierto es que en España parece dirimirse el futuro del euro y a estas alturas nadie puede negarlo. Como he dicho en otras ocasiones, citando a Shakespeare: la ficción se asfixia en la conjetura y nada es sino lo que es. Toda la fantasía terminará diluyéndose y habrá que afrontar la realidad, por dura que sea. España ha superado muchos momentos amargos y esta vez no puede permitirse que el lastre de otros sea una condena. Antes del euro, cuando España se defendía sola, la prima de riesgo era mucho mayor. Ahora es su dependencia al euro la que crea el mal estigma. Y es la dependencia al euro la que arrastra a un futuro más sombrío con los planes de austeridad y desempleo para satisfacer a los dueños de la moneda única.

La permanencia en el euro está provocando un profundo desgaste, y lo que se pretende para rearticular el equilibrio es una devaluación interna por la vía de la deflación de precios y salarios del orden del 30% – 40%. Como esto no se puede conseguir de la noche a la mañana, pueden pasar dos a tres años de serias dificultades para lograr un equilibrio que a todas luces será bastante precario. ¿Es este el único camino? ¿Cuándo se cortará la delgada línea de las múltiples tensiones?

En El Blog Salmón | El infierno de la banca hace trizas a España y a la zona euro

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