Bajo el signo de la deuda y la turbulencia financiera

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Nunca la zona euro había sido tan sacudida por tormentas y huracanes financieros como lo fue el 2010, un año que será recordado no solo por la fuerza telúrica de la naturaleza como la erupción del volcan Eyjafjallajökul en Islandia o los movimientos telúricos que vivieron Chile y Haití; sino también por las catástrofes humanas como el derrame petrolero del Golfo de México y, sobretodo, la gran debacle financiera que a tres años de su estallido sigue ocasionando estragos.

Nadie pudo advertir que el problema de la deuda soberana establecido por el rescate al sistema financiero, tendría un efecto bumerang salvaje y devastador. Los costos de los bonos de deuda sufrieron un alza violenta. La gráfica muestra el incremento de los bonos de deuda para Irlanda, que duplicaron su valor durante el año. El costo aumentó no solo para Irlanda, Grecia, España y Portugal; los bonos de Estados Unidos llegaron este mes a 3,5% mientras los de Alemania al 3%. El incremento no solo acecha a los países de la periferia, sino también al centro de los países industrializados.

La fuerza con que la crisis ha remecido las bases de la Comunidad Europea ha puesto a prueba los lazos que la mantienen unida abriendo signos de interrogación sobre el futuro. El nerviosismo latente ha llevado a los gobiernos a aplicar severos planes de austeridad y esta es una situación que amenaza con agravar aún más el problema. Por ello la emergencia de las protestas en Grecia, Francia, Irlanda y España también marcaron una característica del año 2010.

El aumento de la deuda soberana en los países industrializados amenaza el crecimiento de los próximos años. Los países que comprenden el 70% del PIB mundial están hoy un 50% más endeudados que hace tres años, y tienen más del doble que la carga de la deuda promedio de las economías emergentes. Eso ha sucedido en un momento en que las perspectivas de los países ricos en crecimiento se han deteriorado.

El déficit presupuestario sigue siendo enorme y la deuda de corto plazo junto a las necesidades de los gobiernos, hace subir las necesidades de financiación. Los cálculos del Instituto de Finanzas Internacionales, sugieren que Estados Unidos necesita recaudar más de 4 billones de dólares en 2011 y los gobiernos europeos colectivamente tienen la necesidad de pedir préstamos por casi 3 billones de dólares. Japón, con vencimientos que representan la mayor carga de deuda pública de corto plazo, debe recaudar fondos por valor de más de 50% del PIB en 2011, esto significa más de dos billones de dólares. ¿Podrán estos países cumplir con sus obligaciones de crédito? Es la gran interrogante con la que termina este turbulento y volátil 2010, que nos anticipa que las turbulencias financieras continuarán causando estragos en la economía mundial durante el 2011.

Pero ahora: a celebrar la llegada de este nuevo año. Un Feliz 2011 para todos los lectores.

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