Economía y catástrofes naturales

6 comentarios

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La reciente destrucción producto de las catástrofes naturales que han tenido lugar en Chile y Haití ofrece un poderoso contraste para el análisis económico. Más aún en momentos altamente candentes donde este drama continúa. Hoy lunes, día de la mujer, hubo un terremoto grado 6,0 en Turquía, el viernes uno grado 6,5 en Indonesia y el jueves otro 6,2 en Taiwán. Los movimientos telúricos no cesarán. Por eso en este post veremos cómo se vinculan la economía y las catástrofes naturales.

Haití fue golpeada en enero con un terremoto grado 7,3 en la escala Richter (equivalente a una bomba nuclear) que la devastó. Chile con un terremoto grado 8,8 en la misma escala que también provocó importante daño. Dado que la escala Richter es una escala logarítmica base 10, la amplitud del terremoto de Chile fue casi 100 veces más grande que el terremoto de Haití (100 bombas nucleares), pero los daños en su infraestructura, si bien son cuantiosos, han sido menores. En Haití murieron alrededor de 230.000 personas; en Chile, los muertos, al día de hoy, llegan a 497, víctimas más del tsunami que siguió al terremoto, que del terremoto propiamente tal. Entendiendo que las catástrofes humanas son dolorosas, y que no se trata de establecer comparaciones, una catástrofe deja al descubierto la fuerza o debilidad de la institucionalidad del Estado. Esta es una tarea en la cual los habitantes de un país deben consensuar para determinar como prevenir cataclismos futuros.

En este sentido, la literatura científica nos aporta importantes elementos sobre los efectos de corto y largo plazo de los desastres naturales, y su fuerte impacto social. De partida, hay que reconocer que estos desastres son regresivos y que afectan más a las personas más pobres y, por extensión, a los países más pobres. Un estudio reciente consideró 200 desastres naturales e identificó tres variables que reducen la vulnerabilidad a las catástrofes: las pérdidas son menores en los países con mayor educación, mercados financieros más sólidos y economías más integradas al mundo. Pero el elemento central y más importante es la capacidad de ahorro que generen los países, y la transparencia y seriedad de sus sistemas legales y financieros.

Estimaciones preliminares calculan el impacto de las pérdidas en infraestructuras, puentes, caminos, hospitales, escuelas y viviendas destruidas en Chile en torno a los 10.000 millones de dólares, pero todavía es muy pronto para saberlo. Sea cual sea el monto, lo importante es que Chile tiene los recursos para reconstruir lo dañado. La Constitución chilena permite el uso de hasta el 2% del presupuesto público en caso de catástrofe. Además, el Fondo de Estabilización Económica y Social alcanzaba los 11.000 millones de dólares a diciembre de 2009 (7% del PIB).

Este Fondo se creó el año 2007 y sus primeros aportes se realizaron con el programa del superávit estructural del 1% del PIB que comenzó a generarse desde el año 2001 y que operó como una regla fiscal. En este sentido, Chile fue uno de los pocos países del mundo que en el período de las “vacas gordas” destinó importantes recursos al ahorro. Esos recursos fueron levemente empleados el año 2009 para enfrentar la crisis financiera global. Ahora, deberán emplearse en la tarea de la reconstrucción de las zonas devastadas.

Otro tópico relevante está relacionado con la infraestructura. Las normas de construcción en Chile son muy claras y buena parte de ellas fue fortalecida entre las décadas de los años 50 y 60. De hecho, las construcciones levantadas en ese período han resistido al menos cuatro terremotos superiores a los 7,0 grados en la escala Richter (1965, 1971, 1985, 2010). Sin embargo, en el último terremoto se desplomaron muchos edificios recientemente construidos (como el edificio de 15 pisos de la fotografía), así como caminos y puentes que no tenían más de cuatro años. Este es el resultado del llamado laissez-faire urbano, que dejó en las manos de las propias empresas constructoras la supervisión de los cumplimientos de la normativa, sacando de la supervisión a los organismos reguladores (tal como ocurrió con el sistema financiero global). En gran parte de los edificios dañados se ha constatado debilidad en las cadenas de hormigón y gruesas fallas en el cumplimiento de la norma. Muchos edificios deberán ser demolidos, pero antes de hacerlo será preciso determinar claramente las huellas del delito.

Imagen | Claudio Nuñez
Video | La Tercera

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Comentarios

  • 1

    Avatar de Moismago !

    Gran fallo esa política de Laissez faire si no va acompañada de, si no cumple la norma y se cae antes de 15 años paga el constructor.

    Parece increíble que ese tipo de cosas se permitan.

  • 2

    interesante

    Avatar de svintus !

    Aquí la normativa es mas estricta. Pero el "laissez faire" español ha consistido en elaborar planes urbanísticos en zonas tradicionalmente inundables,como cauces de ríos,arroyos,etc... En Córdoba por ejemplo,todo un ayuntamiento comunista ha permitido durante años construir un barrio entero ilegal junto al aeropuerto,que impide el crecimiento de este.Los últimos desembalses de pantanos de la Cuenca del Guadalquivir se estan llevando las casas por delante.Al igual que en Jerez y pedanías de su alrededor.No se sabe que es peor, si directamente "laissez faire" o pagar a una aministración que cobra como si controlara... ¡Que desastre!...

  • 3

    Avatar de svintus !
  • 4

    Avatar de mulinandu !

    Creo que se pueden controlar muchas cosas, pero la Naturaleza se encarga de ponernos en su lugar y fluye de manera que las cosas vayan a su cauce. Durante muchos años la construccion en nuestro pais fue sobresaliente en cuanto a calidad antisismica, pero en los ultimos tiempos se ha aplicado eso de - bueno solo son normas, no leyes que cautelen las edificacion y se echaron sus escrupulos eticos al bolsillo de la derecha y el dinero de las ganancias al bolsillo de la izquierda.

  • 5

    Avatar de ayaxtelamon !

    Dejar en manos de los que tienen que cumplir las normas la regulación de las mismas siempre ha sido tonto. La desregularización confiando en la autorregulación es una estupidez cuando se puede ganar, y mucho, no cumpliendo las normas. Es lo mismo que sucede en las S.A. con los sueldos de los sonsejeros, si ellos se ponen sus propios sueldos seguro que no van a ser moderados. Y no lo son.

    Por otra parte es claro que los países pobres no tienen dinero para construir según las normas de seguridad de los apaíses ricos.

    Haití es uno de los países más pobres del mundo, tienen hijos como conejos -y estos ya no vienen con un pan bajo el brazo sino con la factura del pan y lo que es peor, sin el pan-, ha destuido sus bosques, viven de la ayuda intencacional ... Es uno de esos paises que desde mi punto de vista confían en que caiga maná del cielo. Pues que rezen.

    Eso no quita para que haya que ayudarles ya que el terremoto no es culpa suya, pero cualquier otra ayuda debe ser condicionada a que quieran ayudarse a sí mismos y no confiar en la providencia, que por otra parte no existe.

    Quizás resulte duro pero es que creo que el tiempo de tomarse la superpoblación a la ligera ha pasado.

  • 6

    Avatar de sergiobecerra !

    Amigos, soy chileno y quiero contarles que solo el 0,3 % de los edificios en altura fueron afectados de un universo superior a los veinte mil. Cierto es que para la prensa es mucho mas efectivo y efectista mostrar un edificio en el suelo, pero nadie mostro ni la torre Titanium ni la Torre milenium, en construccion por sobre los 60 pisos hasta ahora, que son las dos mas altas de sudamerica y que no sufrieron daño alguno. Se cayo lo que tenia que caer, casa antiguas de campo construidas en adobe, mucha culpa tiene tambien la gente que, al recibir los subsidios habitacionales rurales, compra casas en los pueblos cercanos y mantiene, además, la casa campestre. Ahi hay que ver como se reconstruye, pues en un momento el Estado estaria beneficiando dos veces a esas familias. Los que realmente fueron afectados fueron los poblados de pescadores o caletas, arrasadas por el maremoto, pero cuidado, en esas ciudades costeras hay muchas casas de veraneo y tampoco es justo que seamos todos los contribuyentes los que reconstruyamos. Solo hay que ayudar a los realmente afectados, los que perdieron su casa habitación.

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