
Un depósito bancario no es lo mismo que una participación preferente, un bono convertible, una cuota participativa o un fondo garantizado. Sin embargo, para el pequeño ahorrador, sin una base financiera adecuada, todos son lo mismo: productos financieros que el amable director de su oficina bancaria le ofreció en su momento para mejorar la rentabilidad de sus ahorros.
En años de auge y bonanza económica, la contaminada banca española aprovechó la ignorancia de sus clientes y les vendió gato por liebre. Mucha gente acudió a su sucursal buscando un depósito rentable y seguro, y mediante un cuestionable y poco ortodoxo asesoramiento, salió con un producto de escasa o nula liquidez bajo el brazo.







Comienza su descripción con la valoración de los flujos generados en el futuro utilizando la vieja fórmula de los flujos de efectivo descontados, ver fórmula a la derecha, y nos recuerda que no hay que olvidar las viejas herramientas financieras. No obstante, el elemento fundamental que justifica los altos valores basados en estos flujos de efectivo descontados que se proyectan, es la solided, la fiabilidad y la previsibilidad de los negocios que generan los flujos proyectos.



