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Grecia


Los problemas presupuestarios de Grecia y otros países de la Unión Europea como España, Portugal e Italia, han comenzado a amenazar la estabilidad del euro dando cuenta de sus propias e intrínsecas debilidades. Grecia se encuentra al borde del colapso financiero y pide ayuda a sus socios europeos que no pueden eludir su responsabilidad frente a la moneda común que circula desde hace ocho años.

El Tratado de Maastrich ha explotado en Grecia por la poca transparencia y disciplina financiera tanto de las autoridades griegas como del BCE. Nada hay menos fiable que los datos estadísticos de Grecia, que comprometió un déficit del 6% para este año, resultando ser del 12,75% del PIB, más del 100%. El sector público se considera que es uno de los más corruptos de Europa y la economía informal o economía sumergida se estima en torno al 25%. Además, hay mucha gente que no paga impuestos de acuerdo a una mentalidad griega que ha sido difícil de transformar.

George Papandreu, que gobierna Grecia desde hace dos meses, señaló que el mayor déficit es el de la credibilidad frente a Europa. Papandreu, nieto de George Papandreu, que gobernó Grecia entre 1963 y 1965, e hijo de Andreas Papandreu, presidente del país en dos ocasiones: 1981-1989 y 1993-1996, ha asegurado que Europa debe estar tranquila dado que la productividad de Grecia sigue intachable y que el gobierno cumplirá con sus obligaciones.

Puede ser una estrategia de gobierno entrante la de soltar todas las malas noticias de una vez, como desmentir los indicadores de crecimiento, deuda e inflación. Pero esto demuestra también lo mal que funciona la supervisión financiera del BCE... De acuerdo a las últimas cifras, Grecia tuvo una caída del 0,5% en el primer trimestre del año, en lugar del crecimiento de 0,3% indicado por las autoridades. En esta misma línea, el déficit público del 2008, notificado en abril en un 5,0%, fue corregido al 7,75%, dando cuenta de un error del 50% que no debe ser atribuíble solo a la negligencia helena. El aumento del déficit de 2009 de la noche a la mañana en más del 100% demuestra que la transparencia financiera no es una de las fortalezas del país, ni una de las mejores capacidades de supervisión del BCE.

La estimación del déficit público para el 2009 en 12,75% del PIB es casi cuatro veces mayor a la acordada en el presupuesto (de 3,5%) y comprometida en el programa de estabilidad de la UE. A este ritmo, el déficit se mantendrá por sobre el 12% durante el 2010 y 2011, deteriorando las finanzas públicas y presionando al alza de la deuda que el 2009 alcanzo el 113% del PIB y para el 2011 llegará al 135% del PIB. Frente a ésto, el BCE le impone sólo una medidad: recortar el gasto, la clásica receta de ajuste estructural que en los momentos de crisis global justamente tiende a agrandar la fosa sin resolver el problema de fondo.

Imagen | Alun Salt

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