Liechtenstein, cuando el fin no justifica los medios

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A ver si nos ponemos en situación. Supongamos que Harry El Sucio, conocido policía y azote de los criminales de la ciudad, tiene en su punto de mira (es un decir) a un destacado traficante de armas. Como el Juez no le acaba de dar permiso para pinchar la linea telefónica del sujeto, opta por la vía de enmedio. Decide untar a un operario de Telefónica, que le pinche y que le grabe las conversaciones. Su plan es seguir las pistas que consiga extraer de la conversación grabada, y con las pruebas que obtenga entonces empapelarlo de por vida.

Evidentemente, cualquiera que sepa algo de Derecho sabe que, en un país minimamente civilizado, esas pruebas no valen nada. Y es que nuestro amigo Harry las ha obtenido violando los derechos del presunto culpable, cometiendo delitos, etc…y dicho vicio afecta de lleno a las pruebas que se hayan obtenido legalmente pero a las que se haya llegado a partir de esa grabación ilegal.

Esto es así en EEUU, en España, y en la mayoría de países que conozco. Pero a raíz del caso de Liechtenstein vs. la Hacienda Alemana lo que me extraña es que parece que en el país de la cerveza no. ¿O quizás si? No se, yo no lo veo tan claro como Onésimo, o como los comentaristas:

  • Se ha cometido una absoluta ilegalidad. En cualquier país de Europa Occidental la obtención de esas pruebas debe ser considerado delito. Por mucho que se use para perseguir presuntos criminales. Por mucho que se use por los servicios secretos. Es ilegal, y por tanto esa prueba debería ser inadmisible. Eso por no hablar de la persecución penal de quien haya autorizado esa operación (aunque estimo que cuenta con cobertura política).
  • Muchos de los que aplauden esa medida son los mismos que critican Guantánamo. En el fondo es lo mismo. Eticamente, la persecución del delito no justifica cometer otro. El fin no justifica los medios. ¿Nos gustaría que la policía pudiese intervenir nuestros correos electrónicos sin autorización judicial?, ¿dónde queda la salvaguarda de nuestras libertades y derechos? Cuando le toca a uno mismo nos damos cuenta de la arbitrariedad de esa justicia fácil.
  • Creo que, en buena parte, las Autoridades Alemanas son conscientes de los dos puntos anteriores. ¿Por qué lo han hecho entonces? Quizás porque es una medida de cara a la opinión pública. Pero sobre todo para demostrar que pueden colarse hasta lo más profundo de un paraíso fiscal, que quien busque opacidad allí no la va encontrar. De algún modo buscan minar el prestigio (en el sentido de confidencialidad) de Liechtenstein, para reducir la competencia fiscal y financiera que les supone. Es una cuestión de hecho, más que de derecho.
  • No hay que ser hipócritas. Los paraísos fiscales existen y son admitidos por la UE en su propio seno. Es más, uno de los principales beneficiados de los mismos es el Servicio Secreto de turno. Sin la opacidad que proporcionan muchas de sus operaciones no podrían desarrollarse. Hay una fuerte doble moral en los países occidentales al respecto.
  • Ya veremos la validez ante los Tribunales de las pruebas obtenidas por el Gobierno español, vía cesión del alemán.

Dicho lo cual, ojalá pillen a todo el que defrauda. Pero no vale todo, no a cualquier precio.

Foto | Stefan Tell

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