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Hace años, cuando estudiaba en la Universidad, un fiscalista me comentaba que con Hacienda no caben medias tintas. O se hacen las cosas muy muy bien,como ella dice, o si no, es lo mejor es ni acercarse ella, ser invisible, intentar no figurar en sus listados. Un poco radical, ya que con el tiempo uno se va dando cuenta de que existen opciones intermedias, que combinan lo mejor de los dos mundos. Por ejemplo ser un PT: el Perpetuo Turista.

El Perpetuo Turista o Permanent Traveller viene a ser casí más una filosofía que un concepto. Ciertamente no podrás ser aplicada por todo el mundo, pero creo que en buena medida si por un amplio colectivo de rentistas, profesionales liberales, etc. Pero, ¿en qué consiste dicha filosofía, dicho modo de vida? Me remito a las palabras de Esteve Ridaura:

Un PT organiza sus papeles de tal manera que todos los gobiernos lo consideran un turista, una persona que está “de paso.” La ventaja es que al ser identificado por los funcionarios del Gobierno de turno como una persona que no es más que un “estacionado temporalmente”, un PT no está sujeto a impuestos, servicio militar, juicios o persecución por tomar parte en actividades prohibidas o perseguidas en ese lugar o nación. A diferencia de la mayoría de los ciudadanos o súbditos, el PT no será perseguido por sus creencias o por su falta de ellas.

Recordad el post que dediqué a RojaDirecta. En el os avanzaba la importancia que tiene a la hora de la planificación fiscal el uso de distintas jurisdicciones, de distintos países en los que bien fijaríamos nuestra residencia, o desarrollaríamos nuestros negocios, etc. El concepto de de PT se construye alrededor de la teoría de las 6 banderas, las seis jurisdicciones o países que hemos de tenr en cuenta a la hora de administrar nuestro patrimonio, y en definitiva nuestra vida:

  • Bandera 1: Pasaporte y Ciudadanía. Lo que denominaríamos nacionalidad o pasaporte. Lo ideal es que sea de un pais respetable, que nos permita movernos libremente por el mundo, que no persiga fiscalmente a sus súbditos no residentes, etc.
  • Bandera 2: Domicilio. Para entendernos sería la residencia fiscal, el lugar donde pagaríamos impuestos por nuestros ingresos y patrimonio como persona física. Lo ideal es un país que no grave los ingresos de las rentas obtenidas en el extranjero.
  • Bandera 3: Base de negocio. Países donde están domiciliadas fiscalmente las sociedades que generan nuestros ingresos, y que han de contar con una baja o nula fiscalidad sobre esta actividad empresarial.
  • Bandera 4: Depósito de activos. Alli donde tenemos depositados nuestro efectivo, valores, etc. El secreto bancario, la fiscalidad sobre los intereses o incrementos de patrimonio, la seguridad jurídica, las comunicaciones, todos ellos serán factores que nos ayudarán a elegir la bandera o bandenas adecuadas.
  • Bandera 5: Ocio y recreo. Nuestro domicilio real, allí donde vivimos. Se trata de países con baja fiscalidad en impuestos indirecto, calidad e vida y que sean generosos en cuanto a los tiempos máximos que podemos estar en ellos sin que nos consideren residentes fiscales.
  • Bandera 6: Paraíso electrónico en el ciberespacio. Me remito al citado ejemplo de Rojadirecta. Deben estudiarse con detenimiento las jurisdicciones que afectarían a nuestros servidores, a nuestros dominios, etc.

Más información | Paraisos-fiscales.info
En El Blog Salmón | Rojadirecta.org y analogías fiscales, No estamos ante el final de los paraísos fiscales
Imagen | Paul Lowry

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