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No estamos ante el final de los paraísos fiscales

No estamos ante el final de los paraísos fiscales
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Desencadenada la crisis, todo el mundo maneja listas de culpables, tiene soluciones, etc. Y una de las más oídas y demandas en boca de los políticos y algunos economistas implica el fin de los paraísos fiscales. O si lo queremos más bonito, de las jurisdicciones offshore. Y es que según ellos vienen a ser el refugio seguro, la Isla Tortuga, de los modernos piratas financieros. Pues así, entre nosotros, y para evitar disgustos por la falta de cumplimiento de las expectativas creadas, mejor no os lo creáis.

Cuando oigo las proclamas antes mencionadas es como si escuchase una melodía a dos voces: la de los cínicos y la de los ingenuos. Y no se cual de las dos me preocupa más. Pensar que la economía, gracias al intervencionismo rampante que pretende adueñarse de los escasos espacios de libertad que habíamos conquistado, se puede ver sometida al imperio de este duopolio político-intelectual, me causa dolor de cabeza. Y es que, sin entrar en si los paraísos tiene algo que ver con la crisis, tengo razones fundadas para creer que de lo dicho nada de nada.

  • Entre los principales usuarios de los paraísos fiscales están los Gobiernos. Sus Servicios Secretos, sus operaciones encubiertas, sus fondos de naturaleza poco visible, necesitan de la discreción de este tipo de centros financieros. No acabo de ver como funcionarian sin la cobertura de este tipo de soporte.
  • Nuestros partidos políticos, empezando por el que esta en el Gobierno, ha tenido múltiples casos de corrupción. En general se han despachado con que eran corruptelas individuales, pero creo que todos somos conscientes de que junto con este tipo de prácticas esta la cuestión, eterna cuestión, de la financiación de los partidos. Y todas estas operaciones acababan, de un modo u otro, en cuentas offshore. ¿De qué me están hablando los políticos?
  • Por otro lado, ¿que es un paraíso fiscal? El concepto varia según las distintas legislaciones, unos consideran paraíso fiscal lo que para otros no lo es. Os diré lo que pienso, un paraíso fiscal es un competidor fiscal, un lugar que ofrece costes fiscales inferiores, que añadidos al secreto bancario y a la seguridad jurídica y la estabilidad económica, contribuyen a hacer de ellos lugares ideales para la residencia de personas físicas o jurídicas. Y los Estados llevan muy mal la competencia. Tanto que acaban recurriendo a la delincuencia para frenarla. ¿Quién es el criminal aquí?

Tranquilos, los paraísos fiscales no se cierran. Si hacen desparecer estos ya se encargarán de hacer surgir otros.

Vía|América Económica
En El Blog Salmón|Hacienda no somos todos, ¿Nos conviene que Panamá sea un paraíso fiscal?
Imagen|Libertinus

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