Confesiones de quien causó la crisis financiera

9 comentarios

champan
A la lista de best sellers del tipo Cómo la codicia y la incompetencia desencadenó la crisis del crédito, How Greed and Incompetence Sparked the Credit Crisis, o ¿Quién es el culpable del desorden económico en que estamos?, Who’s to Blame for the Economic Mess We’re In?, se suma ahora la recién estrenada novela de Tetsuya Ishikawa: Cómo provoqué la crisis del crédito, How I Caused the Credit Crunch, obra supuestamente autobiográfica en la cual su autor da cuenta del derroche y la espiral de lujuria, champaña y caviar que significaron los años dorados de Wall Street y The City.

Ishikawa, japonés de nacimiento, que llegó al Reino Unido a los 4 años y estudió en el Eton College de Londres antes de ingresar a Oxford, residente en esa ciudad y ex banquero de inversión de ABN Amro Bank, Morgan Stanley y Goldman Sachs, construye una novela cuyo personaje se llama Andrew Dover. Con éste, retrata su experiencia y la de sus colegas, en los mercados globales de crédito desde 2001 a 2008; y el camuflaje le permite dar cuenta de muchas infidencias sin tener que dar los nombres reales. En este sentido, el relato no busca enjuiciar ni castigar a los responsables de tan cuantiosas pérdidas, sino más bien describir y aportar una clara imagen a lo ocurrido y cómo se llegó a donde estamos ahora. Evidentemente, no se trata de una gran obra literaria y, sin duda alguna, la critica especializada (que a veces, hay que decirlo, opera interesadamente) la va a hacer pedazos: Pero, sin embargo, lo que se rescata es la inmensa frescura de un relato que tiene todo el poder de una confesión.

Desde los tiempos de San Agustin, las confesiones han pasado a formar un género literario bastante propio, cuya relevancia central está en cómo mira a su propio tiempo. En este sentido, el libro contiene todas las siglas y abreviaturas que están tras el descalabro financiero como ABS (bonos de titulización de activos), CDO (obligaciones de deuda garantizada), LIBOR (la Tasa de oferta interbancaria de Londres) y MBS (bonos de titulización hipotecaria), e incluye un útil glosario de once páginas al final del texto, que ha sido muy apreciado por los lectores.

Ishikawa se las ingenia para que su personaje nos muestre su trabajo en el imaginario banco de inversión Vandebor, donde comienza a enterarse del mundo oculto de la banca de inversión y aquello que hoy conocemos como la banca en las sombras. Andrew Dover no oculta su satisfacción de formar parte de esa exclusiva y afortunada clase de burócratas que le permite fácilmente un salario inicial de 400.000 dólares anuales que llega al millón de dólares con las comisiones e incentivos. Para Dover este nivel de riqueza está plenamente justificado al ser el resultado de las alambicadas e infalibles matemáticas financieras, aquel lenguaje que al decir de Nassim Taleb, es demasiado complejo “y debería ser prohibido porque nadie lo entiende”.

Como cada una de estas modalidades crediticias le obligaba a viajar y dar charlas en Tokio, Nueva York o Barcelona, conocía los lugares más sofisticados en un verdadero boom de derroche y bienestar. El protagonista de la historia tiene el perfil de muchos empresarios top, y no oculta los singulares y placenteros detalles de su oficio, como las recepciones con champaña y caviar, los lujosos restaurantes de Londres o Manhattan, los hoteles cinco estrellas de Nueva York o Berlin y los refinados burdeles de Frankfurt o Paris.

Dover-Ishikawa revelan la irresponsabilidad y la codicia de quienes aplicaban la técnica del VaR indiscriminadamente, y aceptaban una forma de vida que sabían que tarde o temprano se derrumbaría, tal como el Imperio Romano. Su personaje literario intenta dar cuenta que en ese ambiente no se podía ir contra la corriente y que cualquier crítica significaba ser mal visto por los colegas, clientes o financistas. En este sentido la novela aporta elementos de interés que dan una explicación consistente a lo ocurrido: desde cómo se desvanecieron los recursos financieros con el derroche generalizado de la banca, hasta las razones que hicieron posible el alzamiento de una burbuja financiera de gigantescas proporciones, cuyos propios protagonistas reconocían un colapso inevitable.

En El Blog Salmón | La cópula gaussiana que mató a Wall Street
Más Información | Times OnLine, El Economista, Business News
Imagen | AliciaMaey

Anunciate aquí
Anunciate aquí
Anunciate aquí

¿Quieres saber más?

Artículos

Artículos relacionados que probablemente también te interesen

Ver más

Respuestas

Preguntas sobre este tema que ha contestado la comunidad

+ Deja tu comentario

Comentarios

  • 1

    Avatar de Javier Navarro !

    Ishikawa cumple los tópicos de investment banker de la city. Eton y PPE en Oxford, no se pueden cumplir más estereotipos.

  • 2

    Avatar de relmuche !

    Estimado Marco Antonio:

    La confesión de Tetsuya Ishikawa, en su Japón natal de hace tan solo un para de años, lo habría obligado a un honroso harakiri.

    El arrepentimiento y la voluntad de enmienda asociados a una verdadera confesión me imagino que en este caso son irrelevantes.

    En cuanto a la penitencia proporcionada a la falta, me imagino que este mundo globalizado al revés, su confesión pública probablemente lo hará aún más rico y famoso si efectivamente se movía en esos círculos y rico y famoso si resulta ser un impostor.

  • 3

    Avatar de ayax !
    ayax | 2 estrellas

    No he leido el libro, y seguramente no lo leeré ya que apenas leo novelas, pero por lo leído a uno le viene a la cabeza la película de Oliver Stone "Wall Steet". Todas las crisis, dede la del tulipan a esta se deben a lo mismo, la avaricia desmesurada de la gente. Aún sabiendo que la cosa es absurda y más pronto o más tarde estallará nadie se quiere apear del carro mientras se gane dinero. No tiene sentido pagar una casa por un bulbo de tulipán.

  • 4

    Avatar de Trompeta !

    Afortunadamente, los hombres avariciosos se hacen todos financieros, y no políticos, que son gente de bien, honrada y trabajadora.

    Me alegro de que los políticos cojan mi dinero, y no el tal Ishikawa. Aunque, espera, un momento.

    Ishikawa nunca me cogió dinero!

  • 5

    Avatar de albert2810 !

    para trompeta: yo pensaba que en eeuu el gobienro es un departamento más de los bancos, el que se encarga de cubrir riesgos, pero no es así: los pobres bancos han sido forzados por los bolcheviques del gobieno a ser salvados, tras uan gestión impecable y muy responsable socialmente....

  • 6

    Avatar de Trompeta !

    Albert no comprendo tu post, pero te avanzo que por mí, NO A LOS RESCATES.

    Y ya que la mencionas, NO a la responsabilidad social de la empresa.

  • 7

    Avatar de albert2810 !

    lo que quiero decir, en clave de ironía, es que el estado a veces es permeable a las presiones de las grandes empresas. dilucidar quién es mas culpable es difiicil, pero al menos reconoce que no todo es culpa del sector público.

    tu puedes estar en contra de la responsabilidad social, pero por lo que se ve, los bancos americanos estaban a favor de la irreponsabilidad social. teniendo en cuenta que su gestión fue temeraria, y pusieron patas arriba a todo el sistmea financiero intenracional, aún me parece peor que reciban ayudas. por último, creo que también estarás de acuerdo que (algunos) bancos privados son los principales repsonsables del desaguisado..no todos los problemas los crea el gobierno!

  • 8

    Avatar de Trompeta !

    Te imaginas que el gobierno te permitiera prestar unas 20 veces más de lo que tienes?

    Pues eso es lo que pasa en la banca.

  • 9

    Avatar de albert2810 !

    puede ser, pero si fuese así, ¿por qué ahora se ha colapsado todo y no antes?

Escribir un comentario

Para hacer un comentario es necesario que te identifiques: ENTRA o conéctate con Facebook Connect

Anunciate aquí

WSL Weblogs SL