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Banco Central de los bancos centrales advierte de un crash en el sistema financiero

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Los mercados emergentes han incubado una enorme burbuja de crédito desde el año 2008 que ahora podría estar a punto de estallar como consecuencia de la contracción económica global. Así lo indica esta vez el último informe publicado por el Banco de Pagos Internacionales (Bank for International Settlements, BIS), con sede en Suiza. El banco central de los bancos centrales del mundo señala que los mercados emergentes son hoy más vulnerables a un shock de tipos de interés de lo que eran durante la crisis asiática de 1997, que se propagó rápidamente por Asia y América Latina con la crisis rusa y la crisis brasileña de 1998. Esta vez el BIS advierte que ha habido una masiva expansión del crédito hacia los bancos y las empresas de los países en desarrollo, lo que les deja expuestos a los riesgos del inminente aumento de los costos del dinero que comenzará a aplicar la Reserva Federal en Estados Unidos. El documento de trabajo del BIS señala que la mayor integración de las economías emergentes en los mercados mundiales de deuda ha hecho que sus mercados de bonos sean mucho más sensibles a la evolución del mercado de bonos de las economías avanzadas. La tasa de interés a largo plazo de los países desarrollados es ahora mucho más importante para la elección de la política monetaria de las economías emergentes que hace una década, de ahí el impacto que tendrá sobre estos países el incremento de tasas de interés que pronto comenzarán a aplicar los países desarrollados.

La inminente reducción de los planes de estímulo por parte de la Reserva Federal ha comenzado a revertir seriamente la tendencia de los flujos de capital. Tras el masivo ingreso de flujos desde el 2008, ahora se vive la situación contraria con la masiva fuga de capitales desde los mercados emergentes hacia los Estados Unidos. El incentivo es el aumento de las tasas de interés, ya sea en las tasas de política monetaria o en los intereses de los bonos del Tesoro. La huída de capitales de países como Turquía, Brasil o Indonesia está generando una retroalimentación del riesgo y potenciando la gravedad del ciclo económico. Turquía, Brasil e Indonesia eran países que tenían un sólido crecimiento, una baja deuda pública y una clase media en expansión. Esta fue la razón que incrementó fuertemente los flujos de capital en los últimos cinco años.

El riesgo de los capitales especulativos

Esta nueva fase de la crisis deja al descubierto los efectos nocivos de la libre movilidad de capitales dado que a medida que se cortan las vías de acceso a estos flujos, los capitales huyen al unísono. Además, mientras el ingreso de capitales genera una falsa ilusión de riqueza y prosperidad con la apreciación de las monedas, la huída de capitales revierte el ciclo. Ahora estas economías se encuentran fuertemente endeudadas y la contracción del comercio mundial comienza a provocar efectos deficitarios en las cuentas corrientes. La producción industrial de Brasil cayó 3,5 por ciento en diciembre y fue la mayor contracción mensual desde diciembre de 2008.

Asimismo, el déficit presupuestario de Brasil aumentó a 65.000 millones de dólares en 2013, mientras el déficit por cuenta corriente aumentó a 3,7 por ciento del PIB, afectado por la caída de los precios del mineral de hierro. En el período de la euforia, Brasil vivió más allá de sus medios y hoy tendrá que aceptar una contracción de la demanda interna o una fuerte devaluación de su moneda para restablecer la competitividad industrial. Brasil sufrió la enfermedad holandesa y se hizo excesivamente dependiente de las exportaciones de materias primas en el período del auge, es decir, cuando China asumió el rol de principal demandante mundial. Ahora, Brasil está atrapado en una estanflación al estilo de los años 70 y necesita una fuerte reforma estructural de su economía.

El informe del BIS afirma que las emisiones de deuda de los mercados emergentes puede provocar una parada repentina en la economía que puede dejar sin efecto las políticas de los bancos centrales, es decir, generar una verdadera amenaza para el sistema financiero mundial. El caso de Turquía confirma este hecho dado que su banco central subió la tasa de interés del 4 al 12 por ciento, y los capitales han seguido huyendo en estampida. Los efectos recíprocos de la caída de los tipos de cambio y el aumento de las tasas de interés de los bonos del gobierno pueden terminar en un círculo vicioso.

El acceso sin precedentes y sin restricciones a los mercados mundiales de capital permitió a las empresas de países emergentes pedir prestado enormes sumas de dinero a una tasa de interés del uno por ciento. Los préstamos ascienden actualmente a 9,1 billones de dólares y esta es la mayor deuda de la historia alcanzada por los mercados emergentes. Estas deudas, unidas a las deudas de los países desarrollados (la deuda pública de Estados Unidos llega a los 17,3 billones de dólares, la de Japón a 9,5 billones de dólares) se presenta como una gran amenaza que puede paralizar todo el sistema financiero mundial. El BIS culpa la mano blanda de los banqueros centrales para prestar dinero tras el estallido de la crisis, aunque en su momento fue incapaz de advertir la crisis que incubaban las burbujas financieras de los países desarrollados.

En El Blog Salmón | Goldman Sachs advierte de la inminencia de una crisis global, Inversores huyen de mercados emergentes y desatan pánico global

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