
La fastuosa operación estilo comando realizada por los banqueros centrales tuvo una fría recepción en las bolsas que volvieron a hundirse en los números rojos. La fría recepción que comienza a anticipar lo que será este invierno, ha sido la respuesta a la mezquina oferta de la banca ideada para salvarse a sí misma. Acompañada esta vez por un cortejo de cuatro banqueros invitados (los de Inglaterra, Cadadá, Japón y Suiza), para dar un tono más solemne, lo cierto es que la operación fue friamente planificada por los hombres de la Fed y el BCE. Con esta jugada, el ex de Goldman Sachs, Mario Draghi, protagonizó un notorio debut justo al cumplir 30 días de estar al mando del Banco Central Europeo.
Decir que los anuncios han sido mezquinos no es una exageración dado que ambos comunicados no han hecho más que plantear nuevos derroteros de flexibilización cuantitativa, los mismos resortes que ha ejecutado la Fed en Estados Unidos con los fríos resultados en la reactivación económica que conocemos. Hoy se dará el dato del desempleo y no se sorprenda que permanecerá en el 17%, aunque oficialmente digan que es el 9%. No por nada se ha anunciado que en Estados Unidos hay más de 40 millones de personas bajo la línea de la pobreza. Por eso los nuevos planes de flexibilización cuantitativa global no son una buena noticia.









