Inversores huyen de mercados emergentes y desatan pánico global

Inversores huyen de mercados emergentes y desatan pánico global
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La volatilidad ha vuelto a poner nerviosos a los mercados financieros y está desatando nuevas tormentas monetarias que amenazan echar por tierra la tibia recuperación económica. Este escenario parecía imposible hacia finales del año pasado, pero lo advertimos aquí y aquí. No sólo se empaña una débil recuperación, sino que se pone en serio peligro a los países que hasta el momento habían sorteado discretamente la crisis desatada hace seis años.
Desde mediados de enero, la tormenta monetaria sopla con fuerza sobre los países emergentes que han visto a sus monedas hundirse por los caprichosos deslices de los mercados de capitales. Las monedas de Argentina, Turquía, Rusia, India y Sudáfrica han sufrido fuertes ataques devaluatorios. Y si hasta hace poco los países BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) eran un refugio seguro para los inversores internacionales de todo tipo, los vientos han cambiado de dirección de manera notable, dando cuenta de la precariedad de todo el sistema. El Índice MSCI Emerging Markets ha caído un 7 por ciento desde principios de enero, el doble de la caída de los mercados europeos y estadounidenses.

La causa de este colapso es en gran medida lo mismo que habíamos observado en mayo y junio del año pasado (ver gráfica). Desde ese momento, los inversores comenzaron a retirar masivamente capitales de las divisas emergentes y a medida que la Reserva Federal ha ido disminuyendo el flujo de dinero al sistema (10.000 millones de dólares en diciembre y otros 10.000 millones de dólares en enero), el dinero comienza a ser más rentable en Estados Unidos. El endurecimiento gradual de la política monetaria en los últimos meses de Bernanke, desencadenó el movimiento de reacción violenta.

Medidas drásticas

Para frenar esta caída, los bancos centrales de muchos países emergentes han tomado medidas drásticas para apoyar a sus monedas. La semana pasada, el banco central de Turquía subió su tasa clave de política monetaria de 4,4 por ciento a 10 por ciento, India la subió al 8 por ciento mientras que Sudáfrica aumentó su tasa de política monetaria al 5,5 por ciento. Asimismo, el Banco Central de Rusia, invirtió miles de millones de dólares para detener la caída del rublo.

Ibex 35-últimos 3 meses

Pero ninguna de estas medidas ha logrado calmar a los inversionistas que siguen huyendo en estampida de los mercados emergentes y provocado fuertes reacciones en las bolsas mundiales, como el Ibex y el Dow Jones, que han perdido todo lo ganado en el año. La idea que subyace en esta debacle no oculta el efecto China y su desaceleración económica. China ha dado gran impulso a los países emergentes y es el único de los BRICS que se mantiene firme. Pero la desaceleración que propaga la caída en su actividad económica se hace extensible al resto de los emergentes. La caída del comercio mundial marca un punto de inflexión en la expansión de China, obligada al repliegue tras el pinchazo a sus burbujas internas.

La situación se hace un poco más compleja si consideramos los déficit gemelos (déficit público y déficit de cuenta corriente) de Turquía, Brasil, Indonesia, India y Sudáfrica, junto a su caída en las tasas de crecimiento y el aumento de la inflación. Además, la incertidumbre política que recorre a Turquía, Ucrania y Tailandia no hace más que propagar los desequilibrios externos y el aumento del riesgo soberano. O la fuga de capitales que sufren Indonesia, Malasia, Taiwán y Tailandia. Todos estos países tendrán un crecimiento menor al pronosticado en diciembre y China no podrá socorrerlos por la vía comercial porque enfrenta su propia contracción dado el excesivo endeudamiento de la banca y los gobiernos locales.

Espiral descendente

Los países emergentes se encuentran en una espiral descendente y con los flujos de capital en reversa. Los tiempos en que las monedas de estos países se apreciaban y ganaban poder adquisitivo para comprar en el extranjero, se han desvanecido. Estos países no tendrán más opciones que limitar los flujos de capital con la ayuda del Fondo Monetario Internacional, en la espera de que éste los socorra cuando comiencen a tener necesidades de liquidez.

Si el riesgo de contagio es más preocupante hoy que hace seis años, es debido a que el peso de estos países en la economía mundial creció. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), los países desarrollados tenían el 60 por ciento de la producción de riqueza mundial el año 2000, pero cayó a 51 por ciento en 2010, y se espera que llegue a 43 por ciento en 2030.

La Fed no pretende ser el banco central del mundo, pero sus políticas afectan a todo el mundo. Raghuram Rajan, el Presidente del Banco Central de India pidió una mejor cooperación entre los países desarrollados y los emergentes: "Estados Unidos debería estar más preocupado por los efectos de su política monetaria en el resto del mundo, y no sólo lo que es apropiado para la situación en su propio país". La Reserva Federal, en su reunión de política monetaria de la semana pasada, no dijo ni una sola palabra sobre los mercados emergentes.

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