
Desde que se ha publicado el RDL 10/2010 de reforma del mercado laboral, se ha arrojado luz sobre algunos puntos que estaban un poco oscuros y sobre otros se ha pasado de puntillas con el suficiente sigilo para no encrispar más aún a los ciudadanos. La patata caliente de la implantación del modelo austriaco se encuentra en la creación de un fondo de capitalización para despidos, que tal y como hemos visto en el post anterior, el FOGASA actua como ente transitorio del pago de los pocos despidos que se generen desde junio del 2011 hasta el año 2012.
El problema del fondo en sí gira sobre quiénes van a ser los paganinis del fondo para los despidos, dado que el Ministro de Trabajo ha asegurado ya varias veces que las empresas no van a ver cómo se incrementan las cotizaciones, con lo cual, el supuesto que yo he planteado de aumento de la cotización empresarial al FOGASA, hoy por hoy no es correcto; mañana no lo sabemos. Estas declaraciones de Corbacho, sólo tienen dos opciones para dotar al fondo de capitalización por despidos del dinero suficiente:
En este caso, no dejaría de ser paradójico que se tenga que articular un fondo de despido, pagado por los propios trabajadores para que cobren en un futuro. Si esto se materializara bajo esta fórmula, no tiene sentido alguno reducir el poder adquisitivo presente mediante aportaciones de los trabajadores para pagarselas en un futuro. Es mucho mejor que cada uno se organice su economía doméstica, tal y como ya dije en estas mismas páginas.
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Imagen | Bradipo