
La primera reacción de algunos de nosotros cuando vimos la reforma laboral del nuevo gobierno español, basada casi exclusivamente en permitir más fácil y más barato despido y permitir la reducción de salarios fue cuestionar en qué mundo viven estos políticos. Esta claro que un país con 24% de desempleo y casi 50% de desempleo juvenil no tiene precisamente un problema de no poder o no saber despedir. España es experto en despedir…esos conocimientos si se podrían exportar.
La otra parte del balance, que los sueldos son muy altos y que debemos flexibilizarlos más para agilizar al mercado laboral, también llama la atención. Está claro que hay sueldos en algunos niveles, especialmente relacionados con los trabajadores con mucha permanencia que no permiten fácil reducción aunque, como vemos en los nuevos Presupuestos Generales 2012, los funcionarios normales parece que ya no están en esta lista privilegiada, ni en sueldos ni en permanencia. No obstante, pensar que el problema de la falta de empleo es por los altos sueldos no responde a la realidad del gran número de trabajadores.








