
El viernes pasado se eligió cinco nuevos miembros para el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
Como sabemos, hay cinco puestos permanentes, acompañados por un veto cada uno, y 10 puestos rotando, elegidos por dos años, cinco en un año y los otros cinco el siguiente año.
Después del usual debate, los cinco nuevos miembros elegidos fueron Austria, Japón, México, Turquía y Uganda.
Normalmente se espera que un puesto en este órgano de poder multinacional trae consigo mucho prestigio para el país y, en situaciones complicadas, trae también un foro importante de donde pronunciarse al mundo.
