
Hace tiempo pedí más transparencia en los patrimonios personales y familiares de los políticos y de los altos funcionarios.
En Estados Unidos, los políticos no sólo tienen que rendir cuentas públicas de sus patrimonios familiares anualmente, pero también tienen que transferir la gestión de sus patrimonios a manos independientes. No digo que ese sistema funciona perfectamente y que no hay corrupción y formas de saltarse las leyes, como hacen criminales en todas partes, pero mejor exigirlo que no.
La noticia que el patrimonio conyugal de la Presidenta de Argentina y su marido, el ex presidente, ha experimentado incrementos de pelotazo hace pensar otra vez de la necesidad de tener leyes de transparencia, que no sólo son esenciales para proteger al pueblo, pero son para el bien de los políticos también.
