
El Premio Nóbel de Economía de este año se lo han llevado tres economistas: Leonid Hurwicz, Eric S. Maskin y Roger B. Myerson. Lo han ganado por sus aportaciones en la teoría de diseño de mecanismos, que trata de establecer estructuras que incentivan a los jugadores para que se comporten según unos objetivos preestablecidos.
Puede parecer una teoría compleja pero hay quien sabe hacerla sencilla mediante ejemplos. El problema que se nos plantea que los mercados no son perfectos porque los participantes no comparten toda la información existente. Nos encontramos ante un dilema del prisionero: si colaboraran nos encontraríamos ante un resultado más eficiente pero existen incentivos para que no lo hagan.
Es la dificultad de lograr un resultado eficiente partiendo de un mundo en el que los agentes tienen estrategias y en el que se juega con la falta de información de los que toman las decisiones
Alex Tabarrok en Reason nos plantea el ejemplo del problema de cómo dividir una tarta entre dos niños. ¿Qué “mecanismo” podemos adoptar para lograr una solución eficiente? La más sencilla es hacer que uno de ellos parta la tarta y el otro sea el que elija la porción que se va a comer. Un ejemplo que se puede aplicar para impedir que los gobernantes no abusen de su posición sobre los gobernados. Algo tan antiguo como la división de poderes o de funciones a la hora de repartir la tarta.


