Así funciona la jubilación en Países Bajos: 67 años, pensiones fijas de 1.580 al mes y una gran importancia de las inversiones

Así funciona la jubilación en Países Bajos: 67 años, pensiones fijas de 1.580 al mes y una gran importancia de las inversiones

Un modelo que en España se cita a menudo como "la lección" que deberíamos copiar, aunque hacerlo aquí choca con un obstáculo que rara vez se menciona: el coste de la transición

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Así funciona la jubilación en Países Bajos: 67 años, pensiones fijas de 1.580 al mes y una gran importancia de las inversiones
redaccion

Redacción El Blog Salmón

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El sistema neerlandés vuelve a ocupar el primer puesto del Mercer CFA Institute Global Pension Index —el índice que compara 52 sistemas de jubilación de todo el mundo—, con una nota de 85,4 sobre 100 (una A), muy por delante de España, que se queda en un 63,8 (un discreto C+). Su secreto, coinciden los expertos, no está en la inversión por sí sola, sino en el equilibrio entre dos patas: un pilar público y otro de capitalización (es decir, ahorro invertido en los mercados que se cobra al jubilarse).

El suelo público y los fondos. La primera pata es la AOW (Algemene Ouderdomswet, la pensión estatal básica), financiada con impuestos y de cuantía fija: unos 1.558 euros netos al mes para quien vive solo y algo menos, en torno a 1.067 euros por persona, para las parejas. No depende del salario ni de lo cotizado, sino de los años de residencia en el país (se acumula un 2% por cada año vivido en Países Bajos), lo que la convierte en una pensión de ciudadanía más que en una prestación contributiva. Sobre ese suelo se levanta la segunda pata, la que de verdad marca la diferencia: los fondos de pensiones ocupacionales, ligados a la empresa y de afiliación casi obligatoria, que el trabajador acumula a lo largo de su carrera. 

La hucha colectiva se rompe, y el riesgo cambia de manos. Ese modelo, sin embargo, está mutando en este mismo momento. Desde el 1 de enero de 2026, al amparo de la Ley del Futuro de las Pensiones, unos 9,5 millones de pensiones han empezado a trasladarse a cuentas individuales de "contribución definida", rompiendo la que hasta ahora era una gran "hucha colectiva" en la que los jóvenes ayudaban a sostener a los mayores y el riesgo se repartía entre todos, según informó la agencia EFE. El nuevo esquema asume más riesgo de mercado (más acciones, deuda corporativa e incluso hipotecas), modulado por edad. Dicho de otra manera, incluso el sistema mejor valorado del mundo está trasladando parte del riesgo financiero desde el colectivo hacia el bolsillo de cada trabajador.

¿Y España? Un sistema que juega con otras reglas. La comparación, no obstante, tropieza en la base, porque España y Países Bajos financian sus pensiones de forma opuesta. El sistema español es de reparto: las cotizaciones de quienes trabajan hoy pagan las pensiones de quienes ya se han jubilado, sin un gran fondo invertido detrás. Y ese sistema soporta una presión creciente: el gasto en pensiones supera ya el 12% del PIB, y las proyecciones europeas lo empujan hacia el 16% en 2050. La respuesta española, de momento, ha ido sobre todo por el lado de los ingresos: el Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI) —una cotización adicional del 0,9% en 2026, que irá subiendo hasta el 1,2% en 2030— destinada a rellenar el Fondo de Reserva, además del "destope" de las bases máximas de cotización. 

Por qué no se puede, sin más, copiar el modelo holandés. Aquí está el obstáculo que suele omitirse. Pasar de un sistema de reparto a uno de capitalización como el neerlandés chocaría con el llamado problema del doble pago: durante toda la transición, una misma generación de trabajadores tendría que sostener a la vez las pensiones de los jubilados actuales (a los que el Estado se comprometió por ley) y ahorrar, además, para la suya propia. Es, en la práctica, pagar dos veces. A ello se suma que los fondos holandeses no se improvisan: son fruto de décadas de acumulación que España no tiene. 

El debate que sí está sobre la mesa. Lo que se discute en España no es, por tanto, importar el modelo entero, sino retocar el propio por dos vías. La primera, elevar la edad de jubilación: El Blog Salmón recogía cómo empieza a resonar la cifra de los 71 años, ya que —según un informe del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas y la Fundación BBVA— quienes hoy tienen 30 años y trayectorias laborales cortas podrían necesitar cotizar hasta esa edad para una pensión completa, mientras que con 40 años cotizados el retiro se mantendría en los 65. La segunda, empujar ese segundo pilar todavía incipiente: los planes de pensiones de empleo, que la Ley 12/2022 quiso impulsar y que han pasado de unos dos millones de partícipes a comienzos de 2023 a cerca de tres millones en 2025, según Inverco. Es, en pequeño y muy despacio, el mismo camino de adición que recorrió Países Bajos.

Imagen | Pareja paseando en Ámsterdam. PAyşenur Tekinel (vía Pexels)

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