En estas páginas he criticado al profesor Roubini por sus pronunciamientos catastrofistas y equivocadas y, recientemente, por anunciar solemnemente que el gobierno estadounidense está en situación presupuestaria límite y que esta situación le impedirá seguir con sus gastos masivos. Como estos gastos masivos tuvieron el fomento agresivo del profeta del catastrofismo, no puede o, por lo menos, no debe ahora criticar a los gobiernos por estar en una situación que era inevitable siguiendo las políticas que el mismo ha fomentado.
No obstante, con su petición de que el gobierno estadounidense reduzca los impuestos sobre las nóminas que pagan las empresas, por fin el profesor Roubini tiene una idea que merece la pena considerar, aunque falla en la segunda mitad de su propuesta, ya que pide este cambio sólo durante dos años.


