Los que crecimos por allí cerca recordamos cuando la fábrica se llamaba Saginau Delco, y previamente un nombre que os sonará mucho más: General Motors. Operando actualmente como Delphi Automotive, y en pleno proceso de venta en Estados Unidos, la multinacional anunciaba esta semanas el cierre de la empresa en la que trabajan 1.600 personas y de la que dependen 2.500 empleos indirectos más.
Dicho así, parece una salvajada, utilizando el mismo adjetivo que ha utilizado el diputado de Cádiz, Rafael Román, al trasladar a Joan Clos, ministro de industria, la gravedad de esta situación.
