
En el post de las retribuciones a los políticos vuelve a salir en comentarios el tema de la titulitis del pais y de la necesidad de tener una titulación académica acorde para el desempeño profesional de determinadas áreas. Antes de meternos en materia, os emplazo a la lectura de un post de Ricardo Galli sobre la teoría de los grandes números, un pizca de probabilidad y cómo el milagro y el éxito está al alcance de cualquiera.
Aplicando la teoría anterior a nuestro empresariado, el caso de Amancio Ortega que se cita en comentarios es una gota de agua en el océano, porque para llegar a ser un empresario de su tamaño comenzando desde cero y sin preparación, muy pocos, se cuentan con los dedos de una mano lo consiguen; sin olvidar tampoco que la empresa la forma un equipo y no solo una persona. En este sentido, no es que exista titulitis para el desempeño profesional, sólo que es imprescindible por los siguientes motivos:




Hace ya meses Consultor Anónimo se hizo eco del infatigable optimismo de algunos. Donde muchos veían en el cambio climático, en el calentamiento global, el fin de la civilización tal y como la conocemos,

