Las ventas no son un arte

Debemos desechar esta idea cuanto antes de nuestras empresas. Durante demasiado tiempo se ha considerado que vender es algo para lo que se nace, que implica una personalidad específica, personalizada como nunca en el personaje que interpreta Arturo Vals en la serie Cámera Café: desenfadado, simpático, con un punto chulesco, amante de la buena vida y muy poco de fiar. Lo dicho, señores, hay que desterrar esta imágen que tanto daño ha hecho a la función comercial y debemos de ser conscientes cuanto antes de que la venta no es un arte, sino un proceso, y que no debe depender de una persona concreta como tampoco debe de ocurrir con ninguna función crítica de la empresa: debe existir un proceso consistente y conocido que pueda ser transportado y, además, medido, analizado y perfeccionado.
En este artículo, Seth Levine analiza precisamente las razones por las que es necesario contar con un proceso coherente de ventas en las organizaciones, tanto desde el punto de vista de los errores que se cometen al no contar con él, como desde las ventajas que aporta dicho proceso. Entre los problemas de no contar con un procedimiento de ventas consistente menciona no contar con un perfil claro de clientes y oportunidades, reuniones interminables con los clientes sin que se avance en las tareas de venta, una alta tasa de rotación entre los comerciales sin incrementar la eficacia de la venta, falta de predicciones correctas sobre las ventas que se van a realizar… Si en vuestra empresa os sentís de alguna forma identificados con esta descripción, sin duda es una lectura obligatoria, y en cualquiera de los casos altamente recomendable.
Vía | Lucas Rodriguez
En El Blog Salmón | valen más las recomendaciones personales para vender, Toyota sí que sabe vender coches
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Como comercial de una empresa de Telecomunicaciones por una parte no me siento reflejado por el arquetipo de Jesus Quesada en Camera Café, pero como cualquier tópico algo de razón siempre tienen y veo a muchos compañeros que en algunos de sus comportamiento se parecen a Jesus.
Es posible que la venta no sea un arte, y por lo tanto no sea una habilidad innata. Pero por otra parte es un trabajo duro que requiere que el que lo realiza lo encuentre satisfactorio.
Yo personalmente no encuentro satisfacción en vender un proyecto si luego no lo voy a desarrollar yo. Es por eso que no soy un buen vendedor. No puedo vender cualquier cosa.
Sin embargo sí hay personas con una tendencia a la obtener satisfacción del puro cierre de la venta y de la relación social que supone.
Por lo que es posible que sí haya algo innato en un vendedor. Y aunque cualquiera puede aprender a vender, es muy probable que si no tienes ese "algo" a medio o largo plazo acabes quemado con un trabajo comercial.
Tuve un compañero que parecía tener esta predisposición comercial innata… más que cerrar un trato, los consumaba ;-)