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Esta semana en nuestro apartado de Conceptos de Economía en El Blog Salmón, tenemos proyectado el explicar qué son los derechos sobre las acciones.

Los derechos sobre las acciones como su propio nombre indica otorgan al tenedor ‘el derecho’, no la obligación de adquirir un determinado número de títulos en un momento dado.  Y por tanto se asignan a los ‘antiguos propietarios’ de acciones de la compañía que los emite, con  independencia de lo que finalmente decidan hacer con ellos, es decir, ejercerlos (adquiriéndo finalmente los títulos) o vendiéndolos.

Su naturaleza surge de las ampliaciones de capital, y son emitidos por la empresa para que sus propietarios puedan ‘ejercer el derecho’ a comprar un determinado paquete de títulos.

Estos derechos también cotizan, pero el período de cotización suele ser muy pequeño, entorno a unos 15 días hábiles. El número de acciones de la empresa en cuestión que finalmente se pueden adquirir con los derechos depende de la tipología de la ampliación. Por ejemplo, si la acción es de tipo 3-1, quiere decir que el inversor necesitaría 3 derechos para hacerse con un título, si fuese de tipo 6-1 en cambio, el inversor necesitaría al menos 6 derechos para alcanzar un título, así y sucesivamente.

Como ya he anticipado, los derechos cotizan en los mercados de valores, en concreto en los mismos mercados que los títulos a los que hacen referencia. Durante el período de cotización, el inversor puede comprar y vender el/los derechos tantas veces como desee, siempre que esa operación se cruce en el mercado.

En la mayoría de los casos en los que se opera con derechos, el inversor suele tener la finalidad última de comprar los títulos resultantes de la ampliación, pero si no es así, se han de vender antes de que el derecho termine su período de cotización, porque de no ser así incurriríamos en una perdida por el 100% de la inversión más los gastos incurridos al operar con ellos.

La volatilidad del precio de los derechos es mayor que la de las acciones, y por tanto operando con ellos podemos alcanzar mayores rentabilidades, pero también perder mucho dinero si esas oscilaciones tienen carácter negativo.

El operar con derechos no es tan común para los pequeños inversores como el operar con acciones, principalmente por dos motivos:

  • Requiere un conocimiento más amplio del mercado.
  • Constituyen una operación mucho más arriesgada que cualquier compra/venta de acciones.  

Este tipo de activos muebles se pueden considerar también como un ‘premio’ a los antiguos accionistas, otorgándole ciertas ventajas a la hora de adquirir los nuevos títulos (un precio de compra menor para los nuevos títulos), claro está  que si el ‘antiguo accionista’ y propietario no desea adquirirlos, puede venderlos al mercado y obtener una ganancia por ello.

Los derechos, aunque constituyen una operación ariesgada y muy sensible a los rumores de la empresa, son una buena opción de inversión si para nuestra ganancia esperada, su precio resulta atractivo.

En El Blog Salmón | ¿Qué son los mercados de valores?
Imagen | glindsay65

 

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