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Siguiendo con nuestra serie de Conceptos de Economía y dada la precaria situación de nuestro mercado laboral en la actualidad, vamos a explicar en esta ocasión cuáles son las clases de desempleo existentes en función de las causas que lo provocan. Del mismo modo, repasaremos cuáles son las principales medidas que los Gobiernos aplican con el fin de reducir este gravísimo problema de las economías actuales.

De entrada, quizás lo más acertado sería repasar los conceptos de desempleo y de tasa de desempleo o paro. El término desempleo alude a la falta de trabajo. Un desempleado es aquella persona que forma parte de la población activa (es decir, que se encuentra en edad de trabajar) y que busca empleo pero no lo consigue. Esta situación se traduce en la imposibilidad de trabajar pese a la voluntad de la persona.

La tasa de desempleo, mientras tanto, es el indicador que mide la relación existente entre el número de desempleados y la población activa total. Es decir, cuántas de cada cien personas que quieren trabajar no pueden. Esta tasa mide el porcentaje de desempleo dentro de la población activa y su cálculo, como se deduce por la definición, se realiza dividiendo la población desempleada entre la población activa y multiplicando por cien el resultado.

A continuación, explicaremos cuáles son los principales tipos de desempleo que existen. Nos referimos al desempleo cíclico o coyuntural, al estacional, al estructural y al friccional.

Desempleo cíclico o coyuntural

La actividad empresarial está sujeta a los vaivenes de la iniciativa privada, por lo que las fases de expansión y recesión de la economía afectan al número de parados. El desempleo cíclico aumenta sustancialmente durante las épocas de recesión, debido al empeoramiento de las condiciones económicas; mientras que disminuye en las etapas de expansión, debido a la mejora de la economía.

Los Gobiernos tratan de reducir la incidencia de este tipo de desempleo tratando de suavizar la transición entre los distintos ciclos económicos. El objetivo es que la oferta de trabajo no varíe significativamente entre las etapas de expansión y recesión para que la demanda del mismo no se vea excesivamente perjudicada.

Desempleo estacional

Este tipo de desempleo tiene su razón de ser en la existencia de ciertas actividades profesionales que sólo requieren mano de obra en determinadas épocas del año. La única alternativa para suavizar este tipo de desempleo está en la diversificación de la estructura productiva, con el objetivo de no depender excesivamente de las actividades estacionales.

En España, por ejemplo, el sector turismo necesita a muchos trabajadores durante el verano, pero pasado el mes septiembre estas personas vuelven a engordar las listas del paro. En Navidad o Semana Santa ocurre exactamente el mismo problema.

Lo que los Gobiernos suelen hacer para limar los efectos que cada año se producen en las estadísticas por este tipo de desempleo es desestacionalizar los datos. Para ello, a través de un modelo econométrico se elabora un registro como si todos los meses fueran iguales, para así poder compararlos unos con otros.

Desempleo estructural

Este tipo de desempleo se explica por los desajustes entre la oferta y la demanda de trabajo: los empresarios buscan un perfil profesional que no puede ser cubierto con la demanda de empleo existente. Es un tipo de desempleo muy preocupante, ya que tiende a perdurar en el tiempo debido a la inadecuación técnica de los trabajadores con respecto a las vacantes o al exceso de solicitantes de un determinado puesto de trabajo en relación a las vacantes.

Las principales medidas que se utilizan para reducir el paro estructural consisten en incentivar el establecimiento de actividades productivas adaptables a las nuevas tecnologías y fomentar la polivalencia o capacidad de reciclaje en los programas de formación y reconversión profesional de los trabajadores.

Desempleo friccional

Este desempleo es muy peculiar, ya que es voluntario. Se refiere a personas que, pudiendo estar trabajando, desean tomarse un tiempo para descansar, estudiar o encontrar un puesto de trabajo mejor que el anterior, por ejemplo. Nos referimos, por ejemplo, a personas desempleadas tras dejar un trabajo para criar a sus hijos, a la gente que se muda a una nueva ciudad y no tiene trabajo cuando llega o a los que salen a buscar trabajo tras haber estado estudiando.

La contratación indefinida es una buena solución para acabar con este tipo de desempleo, ya que incita a los trabajadores a echar raíces en la empresa. Del mismo modo, una formación continua de los trabajadores que permita su reciclaje profesional unido a la posibilidad de desarrollar carrera en la empresa también ayuda a combatirlo.

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Imagen | No man´s land

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