El esquema Ponzi de las finanzas globales

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Toda la economía estadounidense se ha estructurado como un fraude piramidal tipo esquema ponzi durante décadas. Avalados por ser los dueños de la imprenta de dólares, generaron una colosal burbuja que se ramificó en una gigantesca deuda que hoy paraliza al mundo. El desorden financiero que hoy vivimos, sea tsunami o tormenta perfecta, es producto de la inconducente política monetaria y fiscal de la moneda de reserva dominante. Como reseña un blogger de la zona a propósito de una charla de Robert Solow:

The lesson that should drawn is therefore that the real economy should be somehow insulated from the instabilities of the financial system. (la lección que sacamos de esta crisis es que hay que aislar de alguna manera a la economía real de la inestabilidad del sistema financiero).

No hay muchas esperanzas de un retorno rápido a la disciplina monetaria y fiscal de los países. En estos momentos, todos están en medio de la tormenta y sin brújula ni timón. Y con los remos no debemos esperar que se den de golpes. Nadie tiene respuestas certeras sobre los planes de acción futuros. Lo que se sabe, es que en enero hubo otra vez 550.000 desempledos en EEUU, y que la tasa seguirá aumentando durante este año y el próximo. La administración de Obama busca generar 250.000 empleos mensuales, pero esta cifra es menor a la de destrucción de empleo, por tanto el empleo seguirá aumentando, con el impacto que eso tiene en la demanda y el consumo.

El esquema ponzi desarrollado en los mercados financieros ha colapsado. Y los culpables se siguen repartiendo premios como los 18 mil millones de dólares que se distribuyeron entre los máximos ejecutivos de la banca en diciembre de 2008. Por eso se ha perdido la fe en el sistema financiero. Y la célebre frase que viene en cada dólar “In God We Trust” en Dios confiamos, es hoy objeto de escarnio cuando por cada dólar en acciones a muchas personas le entregan unos pocos centavos.

Lo interesante, es que hace más de 40 años el economista Jacques Rueff, señaló que “un déficit descontrolado de Estados Unidos podía desestabilizar a toda la economía mundial”. Rueff tuvo la visión de que el país emisor de la moneda de reserva podía incurrir en déficit gigantescos e ilimitados, forzando, además, la creación de dinero en otros países, para acumular reservas en dólares que una vez afianzados, regresaban a los EEUU para devengar intereses y dar más trabajo a la imprenta de los billetes verdes.

Ahora, la única manera clara de estabilizar a la economía mundial y controlar el desborde social es con la creación de un banco central mundial y con el retorno a una única moneda de reserva. Esa moneda de reserva fue durante siglos el oro, que permitía ajustar las cuentas internas y controlar los déficit externos sin perder recursos reales. No se trata de volver al patrón oro. Pero una moneda de reserva que cumpla la condición de proporcionar un entorno seguro y estable y deje al interior de los países la preocupación real del pleno empleo, puede ayudar a dar estabilidad a un sistema que se ha derrumbado y que tomará tiempo levantar. Si no lo cree, vea el gráfico interactivo.

Más información | La pirámide de las finanzas globales: gráfico interactivo
Imagen | SqueakyMarmot

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