El impacto de la desaceleración de China en la economía mundial

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PIB China

A medida que la economía europea se acerca a una nueva recesión y que Estados Unidos se tambalea en el mismo camino, la atención comienza a centrarse en China y en la esperanza de que el gigante asiático contenga la debacle económica que se avecina. Los datos, sin embargo, no son muy auspiciosos y en esta gráfica vemos que China ha encadenado diez trimestres de descenso, deslizándose incluso por debajo del cinturón de seguridad del 8,0 por ciento que en los últimos 20 años sólo ha visto ceder (y por corto tiempo) tras la crisis asiática de 1997 y la que comenzó hace cinco años.

China es la segunda economía del planeta y su peso en la economía global resulta indiscutible dado que desde el origen de esta crisis financiera ha representado el 35% de todo el crecimiento económico mundial. En este mismo período las economías occidentales se han estancado o han tenido crecimientos muy limitados. Europa y Estados Unidos van rumbo a un estancamiento muy prolongado y los datos para Alemania y Francia amenazan con ser más sombríos. Las reminiscencias de la quiebra de Lehman se sienten con mucha fuerza y todo indica que este otoño caliente puede brindar más de una sorpresa.

Por eso que la desaceleración china preocupa. Más aún cuando se asocia esta caída al derrumbe de las exportaciones, producto de la caída del comercio global dada la profunda debilidad de la demanda. China, en todo caso, no es un país que dependa exclusivamente de las exportaciones. El gasto de inversión en maquinaria, edificios e infraestructura representó más de la mitad del crecimiento del año pasado. Este hecho ha evitado al país una caída violenta como la de 2008 y por eso se habla de un “aterrizaje suave” en 2012/2013. ¿Que tan suave será el aterrizaje y hasta qué punto China resistirá?, es algo que nadie sabe. Pero si China se hunde, la recesión que comienza a acariciar Europa se hará mucho más profunda y podrá convertirse en una recesión global.

Los riesgos de un “aterrizaje suave”

Los riesgos de este aterrizaje suave ya han comenzado a provocar efectos en los países emergentes. Y tal como la crisis asiática de 1997/1998 originó un cambio significativo en la orientación político-económica de estos países (en lugar de producir bienes de consumo para Europa y Estados Unidos pasaron a producir componentes para las fábricas de China y Japón), estos países deberán vivir su propio proceso de cambio. Todo indica que la globalización entrará en cuarentena y que el comercio global sufrirá una contracción más significativa que los bloqueos o embargos.

A modo de ejemplo, Brasil y Australia han comenzado a verse afectados por la caída de sus exportaciones a China. Australia sufre el declive de sus exportaciones de carbón y Brasil vive el descenso de sus exportaciones de mineral de hierro. El carbón es el elemento básico para la producción de acero en China pero si las fábricas comienzan a cerrar se hace menos necesario, al igual que el hierro. Las plantas acereras de China viven su mayor declive y han visto caer su producción a los niveles más bajos producto de la debilidad de la demanda externa. Sin duda que la caída en la demanda de hierro y carbón será un duro golpe para las economías de Brasil y Australia.

La desaceleración del crecimiento chino puede aumentar también las tensiones con Estados Unidos si el país asiático se resiste a revaluar el yuan, como le exige Estados Unidos. La caída de la demanda puede obligar a China a adoptar la política contraria y devaluar su moneda para abaratar sus productos al resto del mundo. Esto dejaría en muy mal pie a Estados Unidos que se esfuerza por mantener un dólar barato para mantener con vida a sus fábricas. Si agregamos al euro en esta pugna por abrirse a los mercados, tendremos el escenario perfecto para una guerra de divisas que puede ser de alto calibre. Estas son sólo algunas de las posibles consecuencias que podemos esperar del declive que comienza a vivir el gigante asiático.

En El Blog Salmón | China crece a su menor nivel en tres anos, se confirma contracción global, Guerra de divisas

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