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El sistema financiero busca su gallina de los huevos de oro en la tecnología de las criptomonedas

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Londres. En el número 93 de Feet East street ya está todo preparado para acoger a la primera reunión post vacacional de los miembros de CoinScrum, el grupo de networking de expertos en monedas digitales más importante del mundo. Van a retomar una rutina que comenzó hace cuatro años cuando un pequeño grupo de innovadores tecnológicos se juntaba entorno a unas pintas para hablar de algo que en aquel momento era casi ciencia ficción: las monedas virtuales.

Pocos podrían imaginar entonces que el tema que con toda seguridad abordarán en su próximo encuentro será el de la apuesta que cuatro bancos, de los de toda la vida, están haciendo para poner en marcha una moneda virtual.

El pasado 24 de agosto, UBS anunciaba su alianza con Banco Santander, BNY Mellon, Deutsche Bank y el broker ICAP. Cuatro gigantes de las finanzas que se unen al proyecto de moneda digital que el banco suizo lleva desarrollando desde 2015 junto a la startup tecnológica Clearmatics.

La idea es que Utillity Settlement Coin (USC), que así se llama de momento la que pretende imponerse como nueva moneda, permita realizar pagos y liquidaciones financieras de forma "eficiente, rápida y segura", según la nota enviada a los medios por Banco Santander para anunciar el acuerdo. En otras palabras esto significa poner en marcha una moneda similar a la popular bitcoin y, por supuesto, basada en su misma tecnología: blockchain.

En apenas 6 años, el sistema financiero tradicional ha pasado de ningunear el nacimiento de bitcoin y el resto de monedas digitales acusándolas de ser un canal de blanqueo y financiación de actividades delictivas para finalmente apostar por ellas e inyectar cantidades millonarias en el desarrollo de este tipo proyectos.

Lo que en un principio se vio como el desafío de algunos antisistemas tecnológicos enfrentados a la banca culpable de la crisis ha terminado convirtiéndose en el mayor reto del sistema financiero en su conjunto.

Carrera por la monedas virtuales

Porque la iniciativa presentada por UBS está muy lejos de ser única. Desde 2015, las noticias sobre bancos interesados en el desarrollo de monedas digitales no han parado de sucederse. Todos los esfuerzos parecen ser pocos para posicionarse en la carrera de dar forma a una moneda virtual con las garantías de seguridad suficientes como para implantarse de forma generalizada en el circuito financiero.

Por ejemplo Citi, no ha dudado en apostar en solitario por la puesta en marcha de su propia moneda, Citicoin. Pero al mismo tiempo que se ha unido a otros 40 grandes bancos y empresas financieras como Vista en la financiación de Chain.com, una starup proveedora de blockchain, la tecnología sobre la que se sustenta la creación de las monedas virtuales.

También son varias las apuestas que están haciendo el resto de grandes bancos. Por ejemplo, Goldman Sachs presentó en noviembre de 2015 la patente de un protocolo para desarrollar también su propia moneda digital bajo el nombre de SELTCoin. En paralelo está apoyando económicamente a la startup neoyorkina Digital Asset Holdings .

El 16 de febrero de este año era JPMorgan la entidad que anunciaba sus ensayos con esa misma startup a la que se están sumando otros grandes bancos como AMN Amro o BNPParibas además de otras compañías del sector financiero como brokers y compañías de pagos.

El interés por las monedas virtuales o más bien por la tecnología blockchain que está detrás de ellas supera a la banca. El proyecto R3, por ejemplo, cuenta también con apoyo de un gran número de empresas aseguradoras que buscan el modo de aplicar blockchain a sus procesos. De la misma forma que IBM está liderando "The Open Ledger Project" con la supervisión de la fundación Linux para tratar de poner en marcha un blockchain de código abierto. Junto a IBM, están en este proyecto las tecnológicas Intel y Cisco, de nuevo bancos como JPMorgan o Wells Fargo e incluso instituciones como la Bolsa de Londres.

Los ejemplos se suceden. Según las estimaciones de Oliver Wytman, hay invertidos 300 millones de dólares en startups relacionadas con el desarrollo de criptomonedas. Y como cualquier lector avezado puede adivinar tanto interés supera la necesidad de las entidades financieras de no perder el carro de la modernidad. Lo que ha despertado este incontrolable interés en realidad es la tecnología sobre la que se crea bitcoin y el resto de monedas virtuales que han surgido en los últimos años: la ya mencionada blockchain y el ahorro de costes que puede proporcionar.

Blockchain, ¿tal vez, la gallina de los huevos de oro?

Blockchain

Blockchain podría ser denominado el Uber de la banca, pero sobre todo se parece a Napster. Aquella web de intercambio de música que surgió en 1999. Fue incapaz de sobrevivir al acoso regulatorio y a la presión de la industria tradicional, pero sembró la semilla que cambiaría el negocio musical para siempre.

Algo así parece que está ocurriendo con blockchain. Tecnológicamente es un complicado conjunto de algoritmos que configuran un libro de contabilidad virtual, que se almacena en bloques conectados entre sí pero ubicados en ordenadores dispersos por todo el planeta. La información sobre las transacciones se almacena en esos bloques. Ningún bloque contiene toda la información completa necesaria para decodificar una operación. Ningún individuo de los que interactúan en el sistema puede de forma individual acceder a la información de una operación financiera registrada en blockchain. Toda esta seguridad ha sido el principal aval de su éxito. Aunque también son de sobra conocidos los problemas de hackeos, colapsos, y ataques maliciosos que han sufrido las monedas virtuales más conocidas en los últimos años.

Blockchain se ha hecho famoso de la mano de bitcoin, pero sirve para mucho más que para crear monedas virtuales. Podrían transformar todo el sistema de transferencias financieras y medios de pago, servir para realizar contratos digitales, incluso reducir el papel de los intermediarios y organismos centrales tales como los bancos y las casas de liquidación, etc. En un informe del Banco Internacional de Pagos de Basilea se apunta que:"las monedas digitales y la tecnología blockchain son innovaciones que podrían tener un impacto en muchas áreas, no sólo en los sistemas y servicios de pago. El BIS considera que si los riesgos y otras barreras se tratan adecuadamente ésta podría convertirse en una tecnología generalizada en el sector financiero."

El mencionado informe de Oliver Wytman estima que esta tecnología será de uso masivo en el sistema financiero en los próximos 10 años. Pero lo que realmente subyace tras todo este interés es el importantísimo ahorro de costes que viene ligado a blockchain. Un informe de Goldman Sachs Investment Research ha cuantificado el ahorro por implantar blockchain en unos 6.000 millones de dólares anuales de forma directa en la gestión financiera mundial.

Eso sin olvidar, que con esta tecnología es posible acceder a una enorme cantidad de futuros clientes que no están bancarizados, pero que sí tienen un móvil en sus manos y la posibilidad de utilizar monedas digitales sin demasiadas complicaciones. Una atractivo financiero suficientemente suculento como para que todos los actores del sistema financiero estén dejando de lado las reticencias iniciales sobre la seguridad de esta tecnología. Pero como ha advertido The Financial Stability Oversight Council, el organismo estadounidense creado tras la crisis para controlar el sistema financiero, gran parte de esos riesgos se debe a que estamos ante una tecnología, todavía poco probada.

Bancos Centrales: si no puedes con el enemigo, únete a él

London Mmb 2l4 Bank Of England

La aceptación es tan abrumadora que incluso se han sumado a ella los bancos centrales. Sí, sí por paradójico que parezca y por más que a los early adopters de las monedas virtuales se les puedan poner los pelos como escarpias.

Y es que, conviene recordar que en su origen las monedas virtuales proclamaban como parte de su atractivo que "están fuera del circuito bancario estandarizado y no se rigen por ningún gobierno".

Esto hizo que las autoridades monetarias pusieran el grito en el cielo. Ya que las existencia de monedas virtuales implicaba dejar a un lado la labor de control y creación de dinero que tienen esas instituciones. Pero dado el avance de monedas como Bitcoin o Setl, el cambio de los supervisores ha sido radical. Conscientes de que las criptomonedas han llegado para quedarse, la mejor respuesta a ese desafío la han encontrado en unirse al enemigo y liderar ellos mismos la creación de esas monedas virtuales.

En realidad, el cambio no es tan radical como pueda parecer. Lo cierto es que desde que Nixon rompió con el patrón oro en 1971, la creación de dinero está desligada de la economía real. Hasta tal punto, que incluso en el Blog Salmón nuestro compañero Marco Antonio Moreno ha ligado esa fecha al origen del caos financiero. Sin duda los billetes y monedas que ahora utilizamos son tan virtuales como lo puede ser un código informático. La única diferencia está en el soporte.

Con esta idea sobre la mesa, los principales bancos mundiales liderados por el Banco de Inglaterra están trabajando en la creación de sus propias criptomonedas. En su informe One Bank Research Agenda, el organismo gobernado por Mark Carney, asegura que si un banco central usa bitecoins puede ayudar al control de la masa monetaria en la economía, algo que los bancos comerciales no pueden hacer puesto que con sus monedas virtuales solo generan más dinero en la economía. "El dinero digital con aval bancario puede contribuir a la estabilización de la economía".

A raíz de este informe, Sarah Meiklejohn y George Danezis, dos investigadores del University College London, han formulado un nuevo método, para que los bancos centrales puedan emitir su propia criptomoneda denominado RSCoin y, cómo no, basado en blockchain.

En su estudio titulado Centrally Banked Cryptocurrencies explican que a diferencia de lo que ocurre con Bitcoin, sus transacciones no serían descentralizadas sino que estarían verificadas por un pequeño grupo de organizaciones denominadas mintettes. "De esta forma estas criptomonedas superarían las desventajas y limitaciones a las que se enfrenta la tecnología blockchain, como la escalabilidad y la falta de control en la emisión del dinero".

Los británicos lo tienen claro. En marzo de 2015, tras recibir más de 120 llamadas para informase sobre las monedas digitales, el Gobierno pidió un informe sobre estas al ministerio de economía. El resultado fue tan impactante que el Ministro de Economía George Osborne declaró que Gran Bretaña estaba decidida a liderar el desarrollo de las monedas virtuales y lanzó ayudas por valor de 10 millones de libras para investigar el desarrollo de la tecnología blockchain.

El Banco de Canadá y a la Reserva Federal de Estados Unidos también tienen proyectos de crear sus propias monedas virtuales.

Imágenes: Bitcoin: CC Flickr Pantalla código: wikicommons Banco de Inglaterra: CCwikipedia

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