¿Qué pasa con las políticas activas de empleo?

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La mermada salud del mercado laboral español no deja lugar a dudas: es la hora de las políticas activas de empleo, pero políticas de verdad y no las pantominas a las que nos tienen acostumbrados los Servicios Públicos de Empleo y que sólo sirven que para gastar dinero público sin que se produzcan los resultados esperados, que no son otros que conseguir dar trabajo a los parados.

En los últimos cinco años se han destruido más de tres millones de puestos de trabajo, con lo que tal y como nos recordaba Javier hace unos días, hay más de cinco millones de cabezas que quieren trabajar y no pueden. El desempleo es el problema número uno de España. La deuda, el déficit o la prima de riesgo pasan a un segundo plano si no conseguimos que nuestros desempleados puedan optar a un puesto de trabajo que les garantice su futuro y, por ende, sirva como sostenimiento de la estructura más básica de nuestro país.

En estas circunstancias tan preocupantes, el Gobierno debe de poner todo su énfasis en políticas activas de empleo que sirvan para que los desempleados puedan encontrar un puesto de trabajo adecuado a sus capacidades lo antes posible. Un importante porcentaje de nuestros desempleados necesita reciclarse profesionalmente. Ante esta situación se vuelve imprescindible que se den reformas estructurales de los cursos de formación para que estos se adapten lo más fielmente posible a las necesidades reales de las empresas.

No podemos limitarnos a llorar porque los cursos de formación actuales no funcionan. Si estos no dan los resultados esperados, cambiémoslos y adaptémoslo a los nuevos tiempos aprovechando las ventajas que nos dan las nuevas tecnologías. Del mismo modo, hay que dar mayor peso a la colaboración entre instituciones privadas y la Administración. El Gobierno debe utilizar a las empresas de trabajo temporal (ETT) como agentes que otorguen una mayor dinamización al mercado de trabajo y que actúen como recolocadores de desempleados.

Si no atajamos este problema de raíz, el desempleo de larga duración no hará sino aumentar en los próximos meses. Ofrecerles un puesto de trabajo a estos desempleados de larga duración será cada vez más complicado si no se ponen sobre la mesa soluciones que faciliten la empleabilidad de estas personas, lo cual pasa inevitablemente por un reciclaje y una recualificación que les permita adquirir los conocimientos exigidos por los demandantes de empleo.

En El Blog Salmón | Las políticas activas de empleo comienzan a transformarse en subvenciones, El Plan Prepara: la caridad mal entendida del Gobierno mediante un plan de empleo
Imagen | Looking Glass

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